La ley de la sombra: golpistas, mafiosos y anarquistas

Edición Impresa



Dirección, fotografía y vestuario. No mucho más. Pero con eso parecería alcanzar. Más si se tienen en cuenta los diferentes plano secuencia que consigue el director Dani de la Torre en "La sombra de la ley", la película española de reciente estreno en Netflix. Alcanza con ver una escena del show que sucede en el café concert para entender un manejo de cámara que interpela. Y es que pese a tener un plantel de mi primer nivel (con Luis Tosar y Ernesto Alterio a la cabeza), el filme destaca por la ambientación de época y la calidad de las tomas elegidas por el realizador para recrear a la perfección la Barcelona de la década del 20.

"La sombra de la ley" se consolida más en su recorrido que en la interpretación de un conjunto de artistas provenientes de diferentes series de la misma factoría: Pep Tosar, Paco Tous y Jaime Lorente (La Casa de Papel) y Vicente Romero (Tiempos de guerra y Bajo sospecha). La película, una mezcla entre Los intocables y Camino a la perdición, pone el foco en una España en crisis social e institucional, con el avance de las tensiones entre la patronal y los sindicatos anarquistas, el crecimiento del movimiento feminista de la Asociación de Mujeres Españolas (ANME) y los asesinatos encubiertos a mano de la policía en el marco de la "ley de fugas". Un filme crudo que viaja casi cien años atrás para contar una serie de conflictos que no tienen nada que envidiarles a las problemáticas actuales.

Dejá tu comentario