18 de agosto 2015 - 00:29

La tierra prometida

Si bien cada generación de comunicaciones móviles hizo un gran aporte al desarrollo del servicio, la actual 4G es realmente disruptiva ya que por primera vez acerca las capacidades de las redes móviles a las de las redes fijas.

Para entender su impacto, conviene hacer un breve repaso de las generaciones móviles. La 1G, basada en tecnología analógica, dio vida a la telefonía móvil con la voz como único servicio. Con la 2G llegó la digitalización que trajo no sólo una mayor capacidad para establecer comunicaciones de voz sino también los mensajes de texto. La 3G sumó la banda ancha móvil, aunque sobre la base de una tecnología pensada para la voz. Lo hizo con buenos resultados: impulsó el acceso a internet y datos desde el celular, pero es tecnológicamente una transición. La 4G fue concebida íntegramente como una tecnología para transmitir datos, lo que la hace mucho más eficiente en el uso de los recursos (red, espectro), proporcionando más capacidad en cuanto a datos a transmitir como dispositivos a conectar.

A 8 meses del lanzamiento de la tecnología 4G en la Argentina, el balance es bueno, acorde a las metas establecidas por la autoridad regulatoria, que prevé 18 meses (mediados 2016) para cubrir todas las capitales y ciudades importantes. Es lógico que la 4G genere expectativas. No sólo por los beneficios propios de esta tecnología sino también por su impacto favorable sobre las redes 3G al descomprimir las demandas a una red desbordada. Pero se trata del despliegue de una red prácticamente nueva y eso lleva tiempo.

La 4G llega cuando el negocio de los operadores de las redes se encuentra en plena transformación: de dar servicios de telefonía a ser proveedores de acceso a internet. La voz se encuentra estancada y los SMS en franco retroceso, siendo sustituidos, por ahora parcialmente, por una mayor demanda por datos. Esto produjo una marcada desaceleración del crecimiento de los ingresos mientras aumentó la necesidad de invertir para dar soporte al creciente consumo de estos últimos. Adicionalmente, la tecnología 4G desembarca cuando el mercado se encuentra ya maduro en término de cantidad de clientes, por lo que el crecimiento no vendrá de los nuevos usuarios.

En parte vendrá de la conexión de una multiplicidad de dispositivos tanto móviles como fijos, potenciados por capacidades similares a las de las redes fijas. Pero también impactarán las nuevas formas de cobro por el servicio. La llegada del 4G da por terminada la era de la internet ilimitada, para ir a un sistema de pago por uso similar a otros servicios (electricidad, gas). Esto a su vez da lugar a servicios "de cobro revertido", donde es el proveedor del contenido o del servicio quien paga por la conectividad, como podría hacer un banco para que sus clientes operen online.

En definitiva, la llegada del 4G es positiva para el país ya que brinda una necesaria actualización de la infraestructura móvil y representa el punto de partida para una evolución tecnológica que terminará siendo revolucionaria.

(*) Analista del mercado de telecomunicaciones

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