Las pymes industriales sufren el déficit de la infraestructura

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El 10% de las firmas sufrió problemas en su ciclo productivo debido a inconvenientes derivados de la interrupción del servicio eléctrico, falta de obras para evitar inundaciones, carencia de regulación que derivan en contaminación ambiental y la inseguridad. Más allá de las asimetrías regionales, las problemáticas se extienden a todo el país.

 Si bien es cierto que en los últimos años ha habido una mejora estructural, el crecimiento acumulado de la industria pone en tensión permanente la demanda de las empresas y el desarrollo de la infraestructura y el entorno urbano.

Tal es así, que un informe elaborado por la Fundación Observatorio Pyme (FOP) advierte que "existe todavía un profundo déficit de infraestructura local básica" que afecta a las pymes industriales y a su competitividad.

La Encuesta Estructural a Pyme Industriales arrojó que el 10% de las firmas sufrió problemas debido al déficit en la infraestructura local básica, siendo que los principales inconvenientes están dados en el acceso a energía y la eficiencia en el servicio de producción y distribución, las condiciones de la infraestructura urbana para evitar inundaciones, la falta de regulación de actividades económicas que derivan en contaminación ambiental y la inseguridad en los territorios deben formar parte de la agenda de política pública.

Una de las conclusiones del relevamiento muestra que si bien a priori una determinada ubicación supone una ventaja competitiva debido a la existencia de mejores condiciones estructurales, que deriva en menores costos de logística, mayor acceso a infraestructura y tecnología, y a la disponibilidad de recursos humanos capacitados, "se observan en la Argentina deficiencias elementales en la infraestructura local que deben enfrentar las firmas y que afectan prácticamente a todas la regiones".Ante una consulta de Ámbito Industrial+Pymes, Matías Belacín, del área de Análisis e Investigación de FOP, indicó que "en la Argentina, las desigualdades territoriales son un problema concreto. Existe un nivel de concentración económica que deviene en desigualdad en la distribución territorial del ingreso, de nivel educativo, de infraestructura, de acceso al sistema de salud, etc. Pero acá se plantea un problema general que es algo que impacta en todo el territorio y no es una característica propia de las regiones más atrasadas. Las estadísticas muestran que AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires), por ejemplo, ha sido de las regiones más afectadas en algunas dimensiones".

Tan extendidos son los problemas de infraestructura local básica insuficiente que impactan en las empresas, independientemente del grado de desarrollo de la región de localización, tal como surge de la encuesta. Por ejemplo, el déficit en infraestructura energética y las interrupciones en el suministro de electricidad afectaron, entre fines de 2013 y principios de 2014, especialmente a las empresas del NEA (Nordeste Argentino) y AMBA, donde 9 de cada 10 empresas sufrieron cortes sorpresivos de energía eléctrica superiores a los 30 minutos. Sin embargo, el informe señala que a pesar de que el problema es generalizado, la frecuencia de los cortes difiere entre las regiones. Por caso, mientras que en el AMBA las empresas sufrieron en promedio 7,6 cortes sorpresivos de energía con duración superior a los 30 minutos, en el NEA el mismo episodio se registró en 32,5 veces en las empresas afectadas. En tanto, Cuyo y Patagonia tuvieron la menor proporción de firmas perjudicadas y la menor cantidad de cortes.

Impacto

En cuanto al impacto de los cortes en la producción, el informe señala que en un escenario conservador, asumiendo que cada interrupción se prolongó sólo durante una hora, los cortes significaron como mínimo un 0,5% de las ventas totales. Sin embargo, advierte que en una estimación menos conservadora sobre la duración de los cortes y los costos indirectos que se producen por la interrupción del proceso productivo "arrojan resultados de pérdidas cercanas al 5% del total de las ventas anuales".

Los costos por las ineficiencias son elevados, especialmente en las empresas que trabajan con línea de producción continua.

Según la encuesta, los sectores productivos más afectados por los cortes fueron los radicados en las regiones más perjudicadas por las interrupciones. En AMBA, lo sufrieron autopartes, textiles, prendas de vestir, productos de cuero y calzado, productos de caucho y plástico y aparatos eléctricos, electrónicos e instrumentos de precisión, y en el NEA, muebles y madera.

Ante este escenario, los cortes programados de energía podrían al menos permitir a las empresas planificar los procesos productivos. Al respecto, Belacín sostuvo que si bien las interrupciones planificadas pueden "moderar los efectos negativos" de los cortes sorpresivos, "de ningún modo podrá ser una solución si lo que se quiere es lograr mejoras de competitividad en estas empresas. Eso se hace a través de inversión en infraestructura básica, en la generación y distribución de energía y en pensar cuáles serán las necesidades de largo plazo de nuestra industria. Si no se planifica en ese sentido, difícil será que se logre un desarrollo adecuado de nuestra industria, en el cual las pymes son actores protagonistas".

De la encuesta realizada por FOP se desprende que otro de los problemas que enfrentan las pymes es el déficit de la infraestructura urbana, que puede condicionar el acceso a la empresa "especialmente en regiones donde los anegamientos por factores climáticos son frecuentes o bien en donde los medios de transporte públicos no llegan". Esta situación puede generar complicaciones para la empresa, como dificultar la logística o bien incidir en la tasa de ausentismo del personal. Por caso, 1 de cada 4 pymes industriales del AMBA enfrentaron inundaciones.

Como ya se dijo, del informe se desprende que tanto las interrupciones en el servicio de energía y las complicaciones derivadas de las inundaciones afectan a las empresas en las distintas regiones del país. Al respecto, Belacín sostuvo que "estas problemáticas no deberían obedecer exclusivamente a la aleatoriedad del clima (por ejemplo, días de temperaturas elevadas o un gran volumen de precipitaciones), sino que la inversión en infraestructura puede contrarrestar sensiblemente la presencia de estos fenómenos. La Argentina carece de un nivel de infraestructura básica adecuada para que el funcionamiento de su estructura productiva sea pleno".

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