Más cerca del turismo espacial

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¿Quién imagina que en menos de 10 años seamos capaces de pasear por el espacio? Al menos así lo promete el británico James Murray, creador de un proyecto de vuelos suborbitales, que espera ser lanzado en forma privada a partir de 2016 o 2017. Los primeros partirán desde Estados Unidos, pero se espera que muy pronto España se convierta en la base europea desde donde despegarán los vuelos de la compañía encargada.

Se trata del consorcio internacional llamado Booster, del que participan las empresas españolas Elecnor Deimos Space y Aernnova Engineering, según publicó El Mundo en su edición digital. Booster contará con su propio minitransbordador, que podrá despegar desde cualquier aeropuerto del mundo. El programa podría iniciarse dos o tres años después del comienzo de las operaciones en EE.UU. La oferta de Booster se suma a la de otras compañías espaciales como Virgin Galactic (propiedad del multimillonario Richard Branson) o Space Adventures.



100 kilómetros, 200 mil dólares



En sólo cuatro o seis minutos de ingravidez los pasajeros podrán disfrutar de las mejores postales de la Tierra, en vivo y en directo. Pero el viaje es un tanto largo: 100 kilómetros de altitud, por lo que el costo del pasaje rondaría los 200.000 dólares (unos 151.000 euros). El precio también incluirá el entrenamiento durante los días anteriores al vuelo, que durará una hora, más o menos. Sin embargo, Murray confía en que el precio baje a unos 150.000 o 100.000 dólares con el paso del tiempo. «Queremos que llegar al espacio se vuelva accesible combinando la tecnología aeronáutica con la espacial», apuntó Murray. Según el experto, viajar al espacio es una cuestión económica y no técnica. «Tenemos la tecnología, hemos pasado 50 años desarrollándola. Pero no la hemos utilizado para hacer asequible el acceso al espacio», destacó el ingeniero.

El minitransbordador espacial tendrá capacidad para 10 personas (dos pilotos y ocho pasajeros). La nave despegará en el lomo de un avión comercial similar a un Airbus 300 modificado, de modo que el lanzamiento podrá hacerse desde cualquier aeropuerto. «Al alcanzar los 10 kilómetros de altura, el minitransbordador se liberará de la nave nodriza y pondrá rumbo al espacio. Cuando alcance los 100 kilómetros, los pasajeros experimentarán la ingravidez durante algunos minutos en la cabina de tres metros, equipada con amplios ventanales para disfrutar de las vistas. Después, regresará a la Tierra, donde aterrizará como si fuera un avión convencional», detalló Murray.

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