Más exigencias para aprobar los DNU

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La oposición firmó ayer el dictamen del proyecto para reformar la ley que regula los decretos de necesidad y urgencia, en medio de un escandaloso plenario de comisiones que terminó con el kirchnerismo denunciando falta de quórum.

Se trata de la modificación de la Ley 26.122, para que los DNU tengan que ser aprobados por las dos Cámaras antes de quedar firmes, una cuestión que el antikirchnerismo espera debatir la próxima semana, cuando se cumplan los siete días de espera entre la obtención del dictamen y su debate en el recinto.

Con el respaldo de diputados opositores, la firma se consiguió en el plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y Peticiones, Poderes y Reglamento, luego de una discusión entre los titulares de ambos cuerpos, la peronista disidente Graciela Camaño y el kirchnerista Gerónimo Vargas Aignasse.

Sucedió que la diputada del bloque Peronista salió de la Sala 1 del segundo piso del anexo, y en su ausencia Vargas Aignasse determinó que la reunión se suspendía, al argumentar que no había quórum para arrancar el debate de comisión. Ante esa resolución, se generó un fuerte griterío en la oficina, y los opositores reclamaron que iniciara la reunión de inmediato, al filo de la media hora de espera del quórum que establece el reglamento.

A su regreso, Camaño cuestionó al diputado tucumano por «usurpar el micrófono», y anunció que pedirá una cuestión de privilegio en su contra en el recinto, para rechazar su actuación. «El oficialismo demostró claramente que no quiere que el Congreso funcione», remarcó la diputada del PRO, Laura Alonso. Según la legisladora macrista, a Camaño «se le faltó el respeto».

Además, Alonso aseguró que el oficialismo convocó a labor parlamentaria «a la misma hora de la comisión para entorpecer el debate de los DNU», al recordar que varios diputados opositores pidieron pasar a un cuarto intermedio en esa reunión para poder asistir al plenario y firmar el despacho.

El dictamen, que llegará al recinto la próxima semana, tiene 25 artículos, a través de los cuales se modifica la Ley 26.122, sobre la regulación de los DNU que dicta el Poder Ejecutivo.

Entre sus puntos principales, el proyecto establece que cada decreto debe ser aprobado por ambas Cámaras para ser ratificado -actualmente sólo necesita el aval de una de ellas-.

En el caso de que alguno de los dos cuerpos no se expida, el DNU quedará automáticamente rechazado, definieron los opositores.

La iniciativa también modificó la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo -que actualmente no está conformada por problemas con la Justicia-, al ampliar sus miembros de 8 a 12 por cada Cámara.

Fijaron que la comisión puede sacar dictamen con «la asistencia de al menos la tercera parte de sus miembros», y ratificaron el plazo de diez días corridos que tiene el cuerpo para expresarse sobre un DNU. Si ese período venciera, los plenos de los cuerpos podrán tratarlo en el recinto sin necesidad de un dictamen.

Estableció también que el jefe de Gabinete deberá concurrir personalmente al Congreso dentro de los diez días corridos desde la firma del decreto para explicar su contenido, aunque si dentro de ese plazo no se presenta, la Bicameral se abocará «de oficio» a su análisis. En caso de que el Parlamento se encuentre en receso al momento de dictar un DNU, se convocará de forma automática a sesiones extraordinarias.

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