MOYANADAS

Edición Impresa

Hugo Moyano, acosado en el terreno político y también en el judicial, intentó ayer una reaparición de alto relieve. Concurrió al Congreso para defender el proyecto de reparto de ganancias empresarias en una comisión de Diputados. Para exaltar el feísmo de su método, se mostró rodeado de custodios con remeras de la Juventud Sindical. Además, festejó la inflación. «Hay un poquito, pero no es malo», alardeó. Por la noche, se enteró de un nuevo allanamiento a la obra social de Camioneros y a la sede del APE (oficina de reparto de subsidios para salud) ordenado por un juez que investiga manejos sospechosos de fondos. El cacique de los Camioneros está en dificultades en el PJ porque le disputan el dominio formal que tiene en Buenos Aires, adonde reemplaza a Alberto Balestrini. Al mismo tiempo, es el objetivo de dos jueces, Claudio Bonadío y Norberto Oyarbide, que no le temen. (Ver págs. 14 y Contratapa.)

Dejá tu comentario