Negociación por deuda en EE.UU. empantana tratados comerciales

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Washington - Con las negociaciones sobre la deuda y el déficit de Estados Unidos en un peligroso punto muerto, cada vez más republicanos reconocen que los tratados de libre comercio (TLC) pendientes con Colombia, Panamá y Corea del Sur no podrán ser ratificados hasta septiembre, advirtió ayer un alto congresista. «No creo que vaya a pasar hasta septiembre», admitió ayer el republicano Dave Camp, presidente del Comité de Medios y Arbitrios encargado de fijar los tiempos para las propuestas legislativas.

Según explicó en una charla en la Cámara de Comercio estadounidense en Washington, uno de los problemas para este retraso es que «en la administración, la misma gente que está involucrada en las discusiones sobre la deuda son las que están involucradas en la discusión de los tratados». Están «distraídos» con esas negociaciones y «eso le está quitando espacio» a la discusión de los TLC, aseveró y recordó que en agosto el Congreso debería entrar en receso.

Republicanos y demócratas están sumidos en una agria discusión contra reloj sobre la reducción del déficit y el aumento del límite de la deuda, en momentos en que se acerca cada vez más peligrosamente la fecha del 2 de agosto en la que, de no hallarse un compromiso, Estados Unidos entrará en impago. A ello se une sin embargo la desconfianza entre la administración demócrata y un Congreso cuya Cámara baja está dominada por la oposición republicana.

Consciente de la importancia que le conceden los republicanos a los tratados comerciales, la Casa Blanca condicionó el envío de los TLC al Congreso para su ratificación a que éste apruebe a la vez la renovación de la Asistencia de Ajuste al Comercio (TAA, por sus siglas en inglés), un programa de compensación para los trabajadores estadounidenses que hayan sufrido pérdidas como consecuencia del comercio exterior que el Gobierno de Obama considera imprescindible.

Oposición

Los republicanos se opusieron inicialmente de forma tajante a unir ambos paquetes legislativos y hasta llegaron a boicotear sesiones parlamentarias para discutir las propuestas. Sin embargo, en los pasados días, una docena de republicanos aseguró al presidente, Barack Obama, su compromiso a apoyar el cierre de las discusiones sobre el TAA en la Cámara alta para pasar a su votación a cambio de que el mandatario envíe de una vez los TLC para ser ratificados.

Camp se mostró confiado en que esto suceda tras el receso de agosto y aseguró que el Congreso ya tiene desarrollado un «procedimiento razonable» que permitiría el avance de ambos paquetes, para satisfacción de los dos partidos, aseguró. Según su programa, el Senado podría proceder a aprobar el TAA sin haber recibido aún los TLC, pero para que el Congreso -de mayoría republicana- acceda a aprobar el programa de ayudas a los trabajadores, subrayó, la Casa Blanca debe enviar al mismo tiempo los tratados de libre comercio pendientes. «Para asegurarnos de que el TAA es aprobado en la Cámara de Representantes, necesitamos que los TLC sean enviados antes de la votación», subrayó Camp.

En el trasfondo de estos tiempos está la evidente desconfianza mutua que ambas ramas del Gobierno sienten en momentos en que la división partidista es la más fuerte en largo tiempo.

Agencia AFP

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