“No podía creer cómo en Suecia conocían nuestra música”

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Siempre pensó que su paso por el grupo de su padre iba a ser algo momentáneo, y ya se daba por contento con haber participado, pero en septiembre de ese mismo año muere Ernesto Cabeza y Facundo pasó a ser un Chalchalero más, lugar que ocupó hasta 2002. Desde 1980 hasta 1983 siguió en la banda con sus hermanos, estudiaba Ingeniería en Producción Agropecuaria (debe sólo cinco materias para recibirse) y cantaba con Los Chalchaleros. «En el 83 -dice- corté con todo: dejé mi carrera, mi novia y Los Zorzales, y me quedé sólo con Los Chalchaleros». Siempre le gustó escribir, compuso temas para el grupo y en 1995, en forma paralela, se animó a su primer disco solista: «Transparencias», que fue disco de oro y revelación del año. A la fecha suma siete discos solistas y muchos shows recorriendo el país. El 13 y el 20 de octubre se estará presentando en La Trastienda, Buenos Aires.

Periodista: ¿Cuál fue tu primer viaje al exterior gracias al folclore?

Facundo Saravia: En 1980, a Colombia. Era también la primera vez en ese país de Los Chalchaleros, que ya venían recorriendo otros sitios de América. Recuerdo mucha gente en el aeropuerto. Gardel había generado mucho en Colombia y unas zambas nuestras habían pegado fuerte allá: «Luna tucumana», «Zamba del grillo», «Sapo cancionero». El folclore colombiano es muy parecido al nuestro en el decir, en los versos. Fue muy emocionante para los cuatro. Para mí, ni te cuento. ¡Fue mi primer pasaporte!

P.: ¿Conocés toda América?

F.S.: Casi toda, me faltan Nicaragua, Honduras y Cuba.

P.: ¿Cantaron en Europa?

F.S.: En Alemania, España e Italia, pero un país que me llamó mucho la atención, a pesar de llegar un día con mucha nieve, que casi no se veía nada, fue Suecia. En ese momento no podía imaginar que conocieran nuestra música, siendo un país tan lejano para nosotros.

P.: ¿Había público latino?

F.S.: Tenía dudas del tipo de público que iría, pero después me di cuenta de que, en general, la comunidad latina, cuando llega algún grupo referente de su cultura, va a apoyar y escuchar. Y también convence a la gente local para que conozca nuestra cultura.

P.: ¿La música trasciende el idioma?

F.S.: Sí, estoy convencido. Veías gente que no entendía nada de la letra, pero la música es universal. Uno lo siente mirando las dos primeras filas, ves caras de asombro y después de un rato parecen entender.

P.: ¿Y la vestimenta de ustedes cómo impactaba?

F.S.: Les parecían muy curiosos el poncho y el bombo, ya que son dos cosas típicas argentinas. Preguntaban dónde podían comprarlos, además de cómo doblar un poncho, algunos que lo tenían.

P.: ¿Qué hacés en tu tiempo libre?

F.S.: En giras de un mes lo tenés lunes, martes y miércoles. Ahí podés ir a recorrer y distraerte para que no se haga tan largo, además de ensayar.

P.: ¿Viajar con tu papá fue una buena experiencia?

F.S.: Muy buena. Conocer tantos lugares juntos, algunos donde él ya había estado y me llevaba a conocer rincones, me presentaba gente, me contaba anécdotas. En especial, en España, tuve de guía a mi viejo.

P.: ¿Vas a ver shows o musicales?

F.S.: Sí, pero nunca a un musical de Broadway. Es más, recién hace dos años empecé a ir acá a recitales grandes. En 1987 vi a U2 estando en Houston sin saber quiénes eran. Fue mi primer recital multitudinario.

P.: ¿Cuáles son tus lugares preferidos?

F.S.: A Colombia le tengo un gran cariño, después en la Argentina elijo los Valles Calchaquíes.

P.: ¿Conocés toda la Argentina?

F.S.: Sí, son 35 años de auto, avión, lo que sea, recorriendo el país.

P.: Fuera de la Argentina, ¿dónde vivirías?

F.S.: En Madrid, por el idioma, la comida, me siento identificado.

P.: ¿Viajes exóticos?

F.S.: No hice, salvo a Japón.

P.: ¿Qué sitios de Europa te gustaron más?

F.S.: Cada país tiene lo suyo. Influyen a veces las circunstancias. En Suecia se dieron muchas cosas, porque fue el primer país nórdico y fue increíble. Otro que me encantó fue Austria. Italia me gusta y a España la separo, ahí uno se siente como en casa.

Entrevista de Sara Louzán

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