“No sé dónde estaré el año que viene”

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 Lionel Messi puso el volcán del Barcelona de nuevo en erupción al pasar en 17 horas de Doctor Jekyll a Mister Hyde y poner en duda su continuidad en el club la próxima temporada.

"No sé qué va a pasar, no sé dónde voy a estar el año que viene ni nada", dijo el argentino horas antes de la gala de la FIFA.

"Siempre dije que quería terminar en Newell's, pero como dijo Cristiano recién, nunca se sabe el futuro y mucho menos en el fútbol, que da tantas vueltas y pueden pasar tantas cosas", advirtió Messi.

La frase fue recibida con sorpresa por las decenas de periodistas reunidos en el Kongresshaus de Zúrich y puso punto final a una reveladora rueda de prensa junto con los otros dos candidatos al título de mejor jugador del año 2014, el alemán Manuel Neuer y el portugués Cristiano Ronaldo.

No en vano Messi había dicho exactamente lo contrario el domingo después del partido ante el Atlético de Madrid en la liga española de fútbol.

"No tengo intención de irme a ningún sitio", aseguró el delantero de 27 años en declaraciones a la televisión del club, tras una turbulenta semana en Barcelona en la que se airearon en la prensa conflictos del crack con el entrenador y en la que se publicaron presuntas ofertas por su fichaje.

Según la emisora de radio catalana RAC 1, el Chelsea se contactó con el padre del argentino, Jorge Messi, para evaluar su posible fichaje por el club de inglés. Obviamente, el propio Messi se encargó de desmentirlo el domingo tras el partido ante el Atlético de Madrid. Sin embargo, lo que llamó la atención ayer fue que cuando tuvo que elegir la terna de entrenadores nominó a Alejandro Sabella, Pep Guardiola y al DT de Chelsea, el portugués José Mourinho, quien siempre lo criticó.

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