Oferta esteña para pasar el invierno

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Con la llegada de la temporada de invierno, Punta del Este muestra nuevamente su mejor cara. Una ciudad que en esta época del año es habitada por sólo 8 mil personas, cada una de las cuales tiene muy en claro las ventajas comparativas del balneario: a la extraordinaria belleza geográfica suma un excelente trato al turista y alta calidad en sus servicios.

Playas para caminar y observar bellos atarcederes, gastronomía, hotelería, casinos y una de las noches más intensas del continente esperan a los argentinos en la península que separa el Río de la Plata del océano Atlántico.

arte, gastronomía y más

El tour puede comenzar por un clásico: Casapueblo. En la zona de Punta Ballena, el famoso cubista uruguayo fallecido el año pasado, Carlos Páez Vilaró, apostó su hotel-atelier, una de las obras artísticas estructurales insignia del Uruguay. Se pueden ver las obras del discípulo directo de Pablo Picasso, así como también disfrutar de los poemas que se le dedican al sol, tanto al amanecer y como al atardecer.

El puerto también enseña sus atractivos. Además de las marisquerías de la zona, los tradicionales pastelitos de membrillo y los alfajores de maicena de los vendedores ambulantes, las travesías a la isla de Lobos, la pesca embarcado y los paseos a la isla Gorriti, atrapan a los amantes del ecoturismo.

Otra idea también puede ser salir en plan de compras. Para ello basta con recorrer la Calle 20, donde se concentran las más prestigiosas marcas en la Rodeo Drive puntaesteña. Para cuidar un poco más el bolsillo, pero cumplir con ese regalo pensado para la novia, los amigos o la familia, la Feria Artesanal, ubicada en la plaza Artigas (Gorlero y Los Arrecifes) garantiza suvenires de calidad.

Si bien la mayor cantidad de vida nocturna y eventos sociales se organizan en verano, el resto de año, Punta tiene otra magia. Es ideal para descansar; disfrutar de la naturaleza, de las estancias turísticas, de los paseos ecológicos, de los deportes al aire libre, del silencio de sus noches, de una puesta de sol, de sus espectaculares lunas, del sonido de sus ríos y arroyos; recorrer caminos llenos de energía, conectarse con uno mismo y con el entorno. Es realmente un paraíso para el relax y el antiestrés.

La ciudad se muestra calma, con una arquitectura digna de disfrutar, y un patrimonio histórico para admirar. La gran oferta hotelera desde la categoría súperlujo hasta lo más sencillo ofrecen al turista confort y calidad. La ciudad descansa y sus visitantes también, no sin perder una interesante agenda cultural que ofrece la ciudad de Maldonado, y conciertos de artistas de primer nivel que llegan durante todo el año a los grandes centros hoteleros de Punta del Este.

Entre los meses de julio y noviembre a pocos metros de la costa de Punta del Este es posible disfrutar del avistaje de la ballena franca austral que todos los años sorprende con sus migraciones a estas latitudes; así como también es posible observar las mayores poblaciones del mundo de lobos y de elefantes marinos y una gran variedad de aves.

En primavera se llena todo de color y aromas, los jardines florecen, y la ciudad comienza a activarse y prepararse para dar lo mejor de sí en la próxima temporada estival. Pero eso es parte de otra historia.

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