Paseo por la Rosario que disfruta del río

Edición Impresa

La ciudad de Rosario emerge como uno de los destinos favoritos para disfrutar de los meses de calor, con muy atractivas opciones lo largo de los 15 kilómetros de la costa que posee sobre el río Paraná. Desde hace algunos años luce absolutamente renovada, ya que allí donde todo era paredones y galpones abandonados se abrieron una serie de balcones que transformaron a Rosario en una ciudad abierta al río.

En la parte central de la costa rosarina se ubican los paradores de playa y un pasaje peatonal de 600 metros que ingresa en el río y ofrece una vista increíble del extenso puente Rosario-Victoria, inaugurado en 2003 para conectar Santa Fe y Entre Ríos.

Los paseos a bordo de barcos y lanchas prestan otro atractivo punto de vista de la metrópoli y revelan en apenas dos parpadeos el ordenado crecimiento que ha tenido durante estos últimos años la antiguamente llamada «Chicago argentina».

El Banquito

Embarcarse en el Paraná da la posibilidad de, en sólo minutos, internarse en el silencio y la naturaleza de las islas. El Banquito de San Andrés es uno de los puntos más recomendables. A pocos pasos del Monumento Nacional a la Bandera se encuentra el complejo La Fluvial, que es el punto de salida de las embarcaciones que cruzan el Paraná y en 15 minutos llegan a El Banquito.

Para muchos, la movida del verano está precisamente en esta zona, en la isla agreste con larga costa de arena, ideal para pasar el día mientras la ciudad queda lejos, recortada sobre el horizonte. Hay buena extensión de playa cerca de los paradores, donde se concentran servicios y actividades. A su vez, para quienes prefieren aislarse y buscar el silencio de las islas, basta con caminar y elegir el lugar donde clavar la sombrilla a lo largo de unos 3 kilómetros de costa.

Con un estilo rústico e isleño, los paradores básicamente ofrecen minutas y comidas rápidas, algunos tienen carnes y pescados a la parrilla, y en general no faltan jugos, licuados, tragos y cervezas. Todo se acompaña con música, actividades como fútbol y vóley en la arena, deportes náuticos (especialmente kitesurf) y alquiler de sombrillas y reposeras.

Haciendo un repaso por los paradores que vienen marcando el ritmo del verano pueden citarse los más clásicos: Wike Kite Beach (escuela de kitesurf y bar), Vladimir (el parador más antiguo), DejaVú (el más grande y con la terraza más elevada), Sudestada (restó-bar) y Willy Dixon Beach (este último con bar, parrillas y lugar para acampar). Igualmente hay que estar atentos, ya que cada verano surgen nuevas propuestas.

La Florida

Construido en la década del 40, La Florida es el balneario tradicional para la mayoría de los rosarinos. Es una suerte de Bristol marplatense, pero sobre el río Paraná. Allí todos los veranos las arenas blancas se pueblan con los centenares de sombrillas que protegen a los turistas locales y foráneos. La playa más tradicional y popular de Rosario es también el acceso a servicios y actividades sobre la arena junto a bares para almorzar o tomar algo, siempre ante la vista del majestuoso puente Rosario-Victoria.

Los paseos por la costa son otra actividad típica del verano rosarino. A la tardecita hay que hacerse tiempo para una distendida caminata o salida en bicicleta por los parques que se van hilando a lo largo de la costa céntrica. En un recorrido intercalado por espacios verdes, ferias de artesanos, restoranes y bares junto al río, se pueden disfrutar de cerca el Monumento a la Bandera, el Centro de Expresiones Contemporáneas, el Parque de España y el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (Macro).

Dejá tu comentario