Primera expedición de limpieza del Everest

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De aspecto inmaculado para un observador profano, el Everest esconde basura que va desde cilindros de oxígeno hasta bombonas de fuel, pasando por latas o crampones, y también todo tipo de baterías, cuerdas, papeles y cartón.

El año pasado se recogieron incluso los restos de un helicóptero de una expedición italiana, accidentado en 1973.

Con el afán de preservar en buen estado la reina de las montañas del planeta, un grupo de alpinistas llevó a cabo la primera expedición de limpieza del Everest, que sirvió para retirar ocho toneladas de basura. La iniciativa se denominó Salvemos el Everest.

Los alpinistas ascendieron hasta una altura de 8.700 metros de los 8.848 de la montaña más alta del mundo y recolectaron desperdicios que en su mayoría llevaron a Katmandú.

«Cuando íbamos al extranjero nos preguntaban qué se hacía con los desechos, así que en 2008 planeamos lanzar una expedición», explicó Wongchu, coordinador de las tareas de recogida y presidente de la Asociación de Escaladores del Everest.

Cabe recordar que el Gobierno nepalí aprobó en 1996 una normativa según la cual se permite dejar aquella basura incinerable en el pueblo de Namche Bazaar, cercano a la montaña. Allí se encuentra el Comité de Control de Polución de Sagarmatha (SPCC, nombre nepalí para el Everest), organismo encargado de quemar los desperdicios. El resto de desechos, sobre todo metal, se lleva a plantas de reciclaje de la capital nepalí.

A la operación de limpieza se sumó un total de 29 alpinistas de la comunidad sherpa, que no es la primera vez que recoge basura de la montaña, aunque nunca había realizado una expedición con solo ese objetivo.

Crédito

En 2010, la misión Eco Everest retiró una tonelada de basura del gigante nepalí, lo que elevó a 13,5 toneladas los residuos recolectados por el grupo, que además de limpiar la montaña hasta ahora lleva a cabo sus expediciones para hacer cumbre.

Eco Everest no sólo realiza acciones de recogida; también tiene en marcha un programa de crédito por basura, destinado a personas que ascienden diariamente la montaña cargados con material para montar campamentos y regresan con las manos vacías.

«Pensé que quizás podrían bajar algo de basura», argumentó un sherpa, que agregó que por cada kilo se les paga unas 100 rupias nepalíes (1,5 dólar).

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