2 de septiembre 2009 - 00:00

Recortes, 22 carpas y un intendente ausente

La bonanza que vocea Cristina de Kirchner desde las tarimas no se derrama en los municipios. En Coronel Suárez, al sur de la provincia, los municipales cobraron sólo el 70% del salario de agosto, como consecuencia del recorte de envíos de la Nación a la provincia.

La crisis, que se agudiza con el reclamo del gremio para que le otorguen un incremento salarial del 30%, suma un dato adicional: el intendente local, Ricardo Alejo Móccero, salió de vacaciones el jueves pasado con destino a Miami, de donde volverá el 11 de setiembre.

Móccero es un vecinalista que se alineó con Néstor Kirchner, lo cual, sin embargo, no le alcanzó para evitar tener que desdoblar el pago de sueldos de agosto. En ausencia, pagó el 70% y su interino, Roberto Palacio, avisó que esperan completar la cifra esta semana.

Como metáfora cruel de la crisis silenciosa que sacude a los distritos, que los Kirchner se resisten a reconocer, en la plaza principal de Suárez había, anoche, 22 carpas que grafican la cantidad de días que lleva la protesta del gremio de los municipales, comandado por Rubén Allende.

Cuando Móccero, el 27, tomó el vuelo 908 de American Airlines rumbo a Miami, había 16 carpas. Ayer, con Palacio buscando fondos en La Plata y en Capital, la cifra había trepado a 22. Difícilmente, según admitió ayer Palacio, la cuenta se detenga antes de las 25.

«Ellos no aflojan y nosotros no podemos pagar. Ya tenemos un déficit de 1,2 millón y proyectamos terminar el año con un déficit de 2,9 millones. ¿Cómo vamos a hacer para aumentar los sueldos, si no podemos pagar los sueldos como están ahora?», se autointerrogó Palacio.

El conflicto, sin embargo, no parece cerca de resolverse. Mañana, en Coronel Suárez, el titular de la federación de gremios municipales, Rubén «Cholo» García, lanzará desde el distrito una cruzada provincial para reclamar que se instaure una paritaria municipal.

Móccero, ahora en Miami y con Bahamas como destino vacacional pautado, no estará para escuchar las consignas. Tampoco, como Cristina de Kirchner, para comprobar in situ que para algunos, por ejemplo los empleados que cobraron sólo parte de su sueldo, la crisis no es una abstracción.