Ropa de turistas, en foco del islam

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Pantaloncitos cortos, remeras sin mangas y vestidos que no cubran las rodillas y los hombros, quedarán definitivamente prohibidos para las turistas que viajen a Qatar a raíz de una fuerte campaña que está siendo promovida en ese emirato.

«Ayúdanos a preservar la cultura y los valores de Qatar. En los espacios públicos por favor mantén una vestimenta modesta cubriendo rodillas y hombros», indica la iniciativa que es apoyada por la Autoridad de Turismo de Qatar, según reportó Doha News. El Código Penal del emirato prohíbe una vestimenta considerada indecente en público y la campaña se aplicaría -aseguran- para evitar «incomodidad» a los turistas y hacerlos sentir bienvenidos.

«No queremos imponer la hijab (vestido tradicional del Golfo, con túnica larga y velo negro), sino solamente una vestimenta modesta que no obligue a ver demasiadas partes del cuerpo cuando estamos en público», aclaró Najla Al-Mahmoud, organizadora de la campaña «Uno de nosotros».

La noticia fue ampliamente comentada en internet, sobre todo por la comunidad de extranjeros, que representa el 95 por ciento de la población total de Qatar. Muchos consideran que la campaña, lanzada a partir de junio pasado, no es compatible con el la actividad turística o con un evento como el Mundial de Fútbol 2022 que se llevará a cabo en Qatar y que atraerá a miles de visitantes.

No se trata de la única reacción de países islámicos contra los usos y costumbre de occidentales que visitan esas tierras. Por caso, la provincia indonesia de Aceh, donde rige la «sharia» o ley islámica, que incluye un detallado código de conducta, lanzó a mediados de este año una campaña contra la ropa ajustada, luego de que la policía religiosa reprendiese a decenas de mujeres y varios hombres por incumplir el código de vestimenta islámico.

La prohibición abarca el uso y la venta de estas prendas en tiendas y comercios. Si bien el límite es bastante fino, las personas que no profesan el islam estarían, en principio, exentos de cumplir estas normas que han llevado a cientos de indonesios a padecer castigos físicos, como azotes o latigazos, o ser llevados a centros de reeducación.

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