Rumbo: un escenario desafiante

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Luego de un 2013 con altos niveles en producción, ventas y exportaciones, el presente año se inició con una significativa baja en la demanda tanto interna como externa y la industria automotriz comienza a transitar este segundo semestre con cautela.

La industria automotriz argentina tiene una matriz productiva esencialmente exportadora que se traduce en una participación del 13,4% en el total de las exportaciones del país, y un 39,2% de los despachos al exterior de origen industrial (MOI). Es por ello que el sector acompañó la negociación y firma del acuerdo transitorio al que se arribó con Brasil, principal socio comercial y estratégico de la región el que demanda más del 80 % de las ventas externas de vehículos argentinos.

La prórroga por un año del Acuerdo Automotor, hasta el 30 de junio de 2015, brinda un tiempo vital y oportuno para trabajar con nuestros pares brasileños y las autoridades de ambos gobiernos en una nueva Política Automotriz Común (PAC) del Mercosur, con el objetivo de contar con una mayor integración, especialización y complementación industrial entre ambos socios generando las condiciones que aseguren niveles de competitividad internacional, con el fin de alcanzar el libre comercio y hacer viable exportar a terceros países ampliando el mercado potencial para la producción de la región.

Continuando con el análisis de este 2014, los resultados hasta hoy obtenidos por nuestro sector obligan también a trabajar en el desarrollo de mecanismos para alentar la demanda interna. En este contexto, la implementación del plan Pro.Cre.Auto puede impulsar una mejora paulatina en los volúmenes de ventas para lo que resta del año puesto que ofrece condiciones de crédito atractivas y permite hacer frente a uno de los factores que explican la caída de la demanda.

La experiencia da cuenta que este tipo de herramientas permiten impulsar una mayor circulación en los concesionarios y plasmarse en una mejora en los resultados comerciales.

El comportamiento de los principales pilares del sector requiere de estas medidas. Aunque no es suficiente. Sin dudas, el último tramo de este 2014 exige ineludiblemente articular los esfuerzos y compromisos del sector público y privado para que se den las condiciones generales que favorezcan la producción, comercialización y exportación de vehículos.

Para este sector, el cual continúa reforzando su compromiso con la ejecución de importantes inversiones y la confirmación de nuevos proyectos, es clave para mantener la actividad lograr costos competitivos y ampliar la base de mercados externos. Por tanto, debemos continuar trabajando en la implementación de políticas de largo plazo que mejoren la competitividad en toda la cadena de valor, en un contexto de cambios macroeconómicos, y considerando el perfil exportador del sector.

(*) Presidente de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA)

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