Sabor agridulce

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Argentina jugó su partido, hizo lo que debía hacer y se mantuvo firme en su libreto, corrigió aspectos del encuentro anterior y los llevó a la práctica de manera precisa. Sólido en las formaciones fijas y con una defensa implacable, Los Pumas se fueron haciendo fuertes y lograron poner en aprietos a los Springboks. Un try, una conversión y dos penales le dieron al equipo nacional la posibilidad de irse al descanso ganando por 13 a 3, mientras que los Boks sumaron sólo con un penal en una tarde donde sus pateadores no estuvieron derechos. La segunda parte del match tuvo condimentos emotivos, pues el equipo de Heyneke Meyer comenzó a presionar y bajó la cantidad de infracciones; Argentina volvió a estirar con otro penal pero los Boks comenzaron a ordenar el juego, sumaron con un par de penales y a base de presión llegaron al try luego de un kick tapado. La conversión marcó el empate en un partido que tuvo un par más de situaciones peligrosas para ambos pero que ninguno pudo aprovechar para romper las tablas.

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