Fue un verdadero martes negro para los inversores, que vieron caer las cotizaciones en las principales Bolsas cerca del 2%. Una nueva combinación de datos económicos en Europa (con epicentro en España) y malos balances en Wall Street detonaron una ola de ventas. Así, las acciones locales fueron las más castigadas, con el Merval perdiendo un 3,6%. Influyó temor por posibles derivaciones de la reforma oficial al mercado de capitales. Pero los bonos domésticos resistieron y hasta el riesgo-país cedió un 1%, a 854 puntos. Dólar «blue» no acusó un gran impacto. (Ver pág. 5.)
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