Se requieren medidas urgentes

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Confiamos en que la Administración Macri pueda encontrar lo antes posible la respuesta al problema inflacionario, y la articulación de medidas para, primero, mantener las fuentes laborales y, luego, impulsar la creación de empleo. En esta última tarea, nuestro sector es un aliado prioritario. Desde los últimos años la rentabilidad de nuestras empresas está severamente afectada.

En FEHGRA, a través de IARAF, seguimos el tema de la carga tributaria del Estado argentino -Nación, Provincias y Municipios- sobre nuestra actividad. El último informe (enero de 2016) determinó que la presión tributaria argentina duplica hoy la que existía hace 13 años: De $100 que paga el cliente, $ 40 son Impuestos. Es un tema que nos preocupa. Otro de los desafíos más importantes para el sector es que nuestro país debe recuperar la llegada del turismo extranjero, que estimula el crecimiento económico. Consideramos que la devolución o eximición del IVA al turista es fundamental para conseguirlo, ya que estamos en clara desventaja competitiva con otras plazas internacionales respecto del tratamiento en el IVA. La gran mayoría de los países grava a la actividad con una alícuota reducida (10% promedio) o exime al turista extranjero de su pago en forma a total o parcial (Chile, Uruguay, Perú, México, etc.). Un tema puntual de la hotelería y la gastronomía argentina es que pagamos los aranceles más elevados entre los países de la región en concepto de derechos intelectuales. En este sentido requerimos medidas urgentes, como que se consideren los índices de ocupación y las temporadas altas y bajas. Otra de las problemáticas que nos perjudica es la oferta informal, tanto en alojamiento como en gastronomía. Sólo en la Ciudad de Buenos Aires hay 15.000 alojamientos que se ofrecen en forma ilegal, y que representan casi el doble de las habitaciones formales. Y a partir de este mes se suma el incremento de la tarifa de luz, medida seguramente necesaria para el país, pero que afecta notablemente la estructura de costos de nuestras empresas. Hay hoteles que pagaban 20.000 pesos y ahora recibieron facturas por 60.000. Si a esto agregamos sueldos, cargas sociales y otras variables, tenemos como resultado que la cantidad de noches o cubiertos vendidos no alcanzan para pagar todas nuestras obligaciones. Por eso decimos que tenemos graves problemas de rentabilidad y de competitividad.

Como contrapartida, la hotelería y la gastronomía representan más del 3% del PBI, ocupa mano de obra intensiva y resulta imprescindible para el desarrollo del país y sus economías regionales. Confiamos en que en el corto plazo el Gobierno, que conoce las posibilidades de nuestra actividad, decida impulsarla.

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