“Sin dudas, Madrid es mi lugar en el mundo”

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Periodista: ¿Qué país es el más arriesgado a la hora de decorar?

Milagros Resta: Los ingleses son los más salvajes, los más jugados para combinar. Me ha pasado ir a ver clientas a Hurlingham, que es como la sede de los ingleses, y no sabés por dónde empezar. Es un minibunker, palacitos, castillitos, decorados a full, flores, cortinas, hasta el almohadoncito para perros, la tacita de té. Londres es tendencia absoluta. Hasta las estaciones de tren cambian por completo en cada visita. Los domingos, en un «garaje sale», donde venden sus cosas, muebles, adornos, juguetes, no creés lo que podés comprar. Y hay que ir descubriéndolos, ya que hay ventas hasta en los lugares más residenciales, donde las mujeres están con sombreros muy fashion.

P.: ¿Qué te gusta observar en tus viajes?

M.R.: Me fascina la decoración de los hoteles. Ver todo, desde el lob- by hasta los uniformes, cómo atienden, cómo peinan a las camareras, los toilettes, ya que todo es un conjunto. Me gustan mucho los lugares con tradición. También los bistrós, nunca te equivocás yendo a comer a restós pequeños.

P.: ¿Cuáles son los hoteles más lindos?

M.R.: Los hoteles que me enamoran, Dorchester y el Ritz en Londres, el Costes en París, el Mercer en el Soho neoyorquino, Okura Amsterdam, Kempinski Moscú.

P.: Nombraste bistrós. ¿Tus preferidos?

M.R.: Muchos. Pero hay una nueva tendencia gourmet que es lo último en el mundo. En las grandes ciudades están en auge los proyectos gastronómicos anticonvencionales. Se los llama supper clubs, guerilla dining y underground, pop-up o secret restaurants. Las modalidades son tan variables como su forma. Funcionan un día a la semana, durante un par de meses en la misma dirección y están aquellas versiones de cortísima vida, corporizadas en los hábitats más excéntricos. Una carpa de circo, el taller de un artista, un parking en desuso, el living de un departamento y hasta una casa abandonada. Cada uno, a su manera, propone experiencias irreverentes, irrepetibles, a prueba de espíritus conservadores. Su mejor publicidad es el boca a boca, una invitación posteada en Facebook, mensajes vía Twitter, o un mail invitando a los amigos y reenviado a los amigos de los amigos. La dirección es siempre secreta y se conocerá recién después de cumplir con una serie de pasos exigidos.

P.: ¿Podés elegir un país en el exterior para vivir?

M.R.: Mi lugar soñado es Madrid. Tengo mucha compatibilidad. Me divierto, me siento cómoda, el idioma, la gente, la comida. De todos los que conozco, ya que a India y África no fui. Pero no fui porque todavía no tengo la motivación de conocerlos. Igual, nada cambio por mi casa de fin de semana, en Pilar. Tengo mi mate, mi manta para hacer yoga, mi familia. Es el lugar donde me siento más cómoda.

P.: ¿Cómo es un viaje perfecto?

M.R.: En un viaje uno tiene que ser generoso con uno mismo e irse dejando llevar. No ser tan estructurados, a, b, c o d. Esto puede ser una primera etapa, pero cuando ya sos más grande y viajás mucho es bueno que puedas dejar que el viaje también te guíe. Descubrir. Creo que hay que tirarse del avión y ver dónde caés. Obvio, con paracaídas...

Entrevista de Sara Louzán

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