Termas cinco estrellas para disfrutar en familia

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La ciudad de las Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero, es uno de esos destinos clásicos para el turismo nacional, fundamentalmente relacionado con las cualidades de sus aguas termales y sus efectos positivos sobre la salud. Es por eso que durante muchos años se la identificó con un turismo social y de la tercera edad, pero esa tendencia fue cambiando en los últimos diez años. Uno de los responsables del cambio, es el hotel Los Pinos Resort & Spa Termal, que desde hace 70 años viene innovando tanto en servicios como en infraestructura, generando tendencias que se contagian a toda la ciudad.

Desde el año 2002, Los Pinos se convirtió en el primer hotel all inclusive del país, con un servicio que se ha ido perfeccionando, en una amalgama perfecta entre nobles tradiciones hoteleras y nuevas ofertas.

Reciclado para alcanzar los estándares que los convierten en el único hotel cinco estrellas de la provincia de Santiago del Estero, Los Pinos está ubicado en un predio de 25 mil metros cuadrados -con un cuidado parquizado- y cuenta con 10 mil metros cuadrados cubiertos, con una infraestructura que sobresale por la preservación del casco histórico construido en la década del 40, al que se les suman nuevos espacios conjugados de un modo armónico. En la actualidad ofrece 133 habitaciones, con 88 en el histórico sector colonial, con dos suites principales, y 55 en el nuevo espacio americano, con 8 suites juniors, con una capacidad total de 350 plazas. A esto se le suman los espacios compartidos: el bar, el salón de desayuno y el restorán. En tanto que afuera, junto a la pileta -con una parte cubierta- están la barra y el comedor para quienes prefieren más el sol. También se cuentan dos canchas de tenis de cemento, dos de paddle, una de vóley y una de fútbol reducido.

Con alrededor de 140 empleados, el nivel de atención es absolutamente personalizado, con una característica atípica para un hotel: hay personal con un promedio de 30 años de servicio, y entre los nuevos hay hijos y nietos, lo que genera que en muchos casos los pasajeros conozcan a quienes los atienden. «Más allá del aumento de los costos y un tipo de cambio menos competitivo, la decisión de la empresa es apostar a que a nuestro hotel, que tiene 70 años, la gente lo elija porque tenemos un servicio realmente diferenciado. Nos sentimos orgullosos porque la cualidad más destacada es la atención porque el hotel tiene alma y sentido de pertenencia en los empleados», enfatizó Alejandro Suf-fredini uno de los dueños de Los Pinos.

A partir de los cambios en el perfil de los turistas, las familias ahora disfrutan del destino, por lo que en Los Pinos ofrecen actividades de recreación para chicos y grandes, en las que los empleados y los huéspedes terminan compartiendo buenos momentos de entretenimiento en los que se crea una gran camaradería.

Tradicionalmente, Los Pinos abría sus puertas para Semana Santa, luego cerraba hasta mayo para terminar la temporada en septiembre, fecha que poco a poco se extendió hasta llegar a noviembre. Este año, en busca de un nuevo golpe de efecto, abrió por primera vez en el verano. «El resultado fue excelente. Nos sorprendió la ocupación. Nosotros tenemos mucha reiteración de pasajeros que vienen una vez y repiten entre tres y cuatro veces al año; pasajeros de hace 30 años, después vienen sus hijos y luego sus nietos, hay mucha fidelidad en nuestros pasajeros. Nuestro público habitual no se animó, entonces esa fue la sorpresa de haber conquistado en el verano unas 12 mil estadías de gente que nunca había venido», explicó Carolina Batalla, gerenta general del hotel. En ese sentido, Pablo Lomuto, gerente comercial, enfatizó: «Nosotros como hotel hemos extendido la temporada comercial, los empresarios han dejado abierto por el hotel porque saben que tienen 200 potenciales clientes con un poder adquisitivo alto».

Al ser un hotel termal, Los Pinos necesita todos los años de obras de mantenimiento, las que se hacen en el último mes del año. La intención de la gerencia es abrir la próxima temporada -la actual sigue en marcha- el 29 de diciembre y seguir durante todo el año, generando un cambio cultural que se extienda a los huéspedes y a toda la ciudad.

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