‘‘Vamos hacia un mercado con reglas más claras’’

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 Periodista: ¿Cómo cambió el mercado de fertilizantes desde que asumió las presidencias tanto de CASAFE como de Syngenta?

Horacio Busanello: Cuando me nombraron éramos una compañía a la que le faltaba crear la forma de llegar al productor. Desde aquel momento, cuando facturábamos u$s 50 millones, pasamos al año pasado, cuando terminamos facturando más de u$s 350 millones. Somos los número uno en agroquímicos. Nos movemos con productos de alto valor con una red de distribución impecable. Hoy crecemos en el negocio de semillas ya que compramos SPS, el negocio de girasol híbrido a Monsanto.

P.: Cambió mucho el escenario. En 2003 se preparaban para 2010, pero en el medio pasaron otras cosas. ¿Fue muy diferente de lo planificado?

H.B.: Fue mejor que lo previsto. Nosotros nos preparamos para el crecimiento. Hemos introducido un promedio de cinco productos nuevos por año durante los últimos cinco años; y estamos haciendo lo mismo para los años que vienen. En Syngenta pasamos de no estar en el mercado de insecticidas, de no estar en fungicidas, de no estar en tratamiento de semillas a tener una red de distribución muy fuerte, muy fidelizada y que nos cree.

Pero este año nos estrellamos, entre la seca y la crisis, que merece un capítulo aparte. Sin embargo, eso no quita el panorama a futuro. No apuntamos a 2009-2010; si no a 2015. Una empresa como Syngenta a nivel mundial mueve u$s 11.600 millones, de los cuales casi u$s 9.000 millones son agroquímicos y el resto, semillas.

P.: ¿Está lejos la Argentina del mercado mundial? Digo, por las discusiones sobre patentes, por el «alejamiento» comercial en algunos rubros.

H.B.: La Argentina tiene un lugar ganado por la potencialidad que tiene en el negocio agropecuario. Ahora, ese lugar hay que defenderlo. Si hablás de potencias agroindustriales, tenés a EE.UU. Aunque me digan algo sobre la tecnología hay que fijarse lo que produce en agroindustria Brasil. Y nosotros también; porque tenemos la conjunción de tierra, tecnología y gente. Un país con mucha tierra para producir es Rusia, pero no tiene la tecnología ni la gente preparada. Nosotros tenemos esas tres cosas. En cualquiera de las grandes empresas, la Argentina tiene un lugar de preferencia.

P.: ¿Cómo se hace para proyectar a tan largo tiempo, como por ejemplo, 2020?

H.B.: Si se analiza el contexto, hoy tenemos la consecuencia de una tormenta perfecta: la peor crisis financiera desde 1929, que secó los créditos del mundo; la peor sequía de los últimos 70 años; un conflicto campo-Gobierno que no tiene precedente, sin medidas de aliento. La crisis les sacó a los productores la financiación y la sequía les sacó la cosecha y el capital de trabajo. Se perdió más del 40% del capital de trabajo en el campo. Y el conflicto con el Gobierno le erosiona el deseo de invertir, la confianza. Si yo me paro ahí me tengo que suicidar. Me tengo que ir del país. Pero si lo ves a largo plazo, a 20 años, la Argentina ha sido pendular. Vemos al país con un gran potencial. A futuro va a girar hacia un contexto con reglas de juego más claras. Tal vez no en los próximos 2 o 3 años, pero sí en los próximos 5 años. Las reglas claras van a permitir que el productor encare un salto tecnológico en lo que se llama rinde. Nosotros podemos duplicar la producción, podemos tener una soja de 6.000-5.000 kilos, un trigo de 5.000-6.000 y un maíz de 14.000 kilos. La tecnología para aumentar la producción está, podemos discutir si va estar para 2030 o para 2050, pero está.

P.: Usted y cierta gente de su generación, de su grupo, tienen una visión que no es generalizada. Una visión de faros largos.

H.B.: Creo que el productor se quedó tranqueras adentro y no vio la posibilidad de, en vez de hacer grano, producir el corn flex. Falta un proceso de industrialización, de una asociación, digamos, campo-industria con una agroindustria más fuerte. Frente a esto, nuestro trabajo se centra en reglas claras, principios previsible, respeto por la propiedad intelectual. ¿Quién va ha traer una molécula nueva, un producto nuevo, un evento de tecnología si después no se lo respeta? Tenemos que tener algo razonable; lo tienen Paraguay y Brasil, y ajustado a las necesidades de la Argentina, considerando los intereses del productor y los intereses de la industria.

P.: Sí, no es buen momento para «negociar» con el productor el pago por la patente.

H.B.: Sí, porque los productores están en las rutas y no saben cuándo les van a pagar el kilo de maíz cuando lo exporten o porque no saben si el mercado de exportación va a estar abierto o cerrado.

Entrevista de Patricia van Ploeg



- Perfil

Casado. 2 hijos. Horacio Busanello se recibió de contador en 1978. Comenzó a trabajar en planeamiento financiero, después fue gerente de Marketing y fue a la Universidad de Columbia. Se especializó y comenzó a trabajar en Monsanto en 1997. Se fue dos años a Inglaterra y trabajó en Zeneca. Se formó Syngenta y en 2003 lo nombraron gerente general en la Argentina. Desde hace cuatro años, además, preside CASAFE. Tiene 52 años.

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