Villa La Angostura, en todo su esplendor reconquista el turismo

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De los efectos devastadores del volcán Puyehue sólo quedan tristes recuerdos. La Villa cambió aquel gris oscuro por los ocres, amarillos, morados y rojos que la supieron convertir en uno de los parajes de montaña más bellos del país.

«Salimos a la Ruta 234 (el inicio del Camino de los Siete Lagos desde San Martín de los Andes) con la idea de pegar la vuelta antes de llegar a Villa La Angostura. Mi hermano había hecho el mismo recorrido en febrero y nos contó anécdotas muy tristes de la Villa. Literalmente nos dijo que estaba tapada por las cenizas, que era imposible reconocerla, que nunca había visto algo igual». María Elisa Monti, abogada, de 27 años, inicia así el relato de un viaje que hizo junto con su novio en julio pasado.

«A la altura del paso internacional Cardenal Antonio Samoré (ex Puyehue) cambiamos de opinión. Decidimos hacer noche en La Angostura y de paso realizar una excursión al otro día al Cerro Bayo. La sorpresa fue grande: el lago Nahuel Huapi en todo su esplendor, las bahías que toda mi vida vi repletas de colores, la arquitectura tan particular, la vista imponente al Inacayal, al Bayo y al Belvedere. Todo igual, el mismo lugar que visité tantas veces. Como si el tiempo no hubiera pasado y la tragedia del Puyehue nunca se hubiese consumado. La alegría fue tal que finalmente decidimos quedarnos tres días. Además, los precios estaban accesibles, porque justo en ese momento habían lanzado un plan de promociones y beneficios para publicitar la Villa. Fue el momento cúlmine de la travesía», relató la joven.

El Camino de los Siete Lagos, partiendo desde La Angostura, ofrece la posibilidad de recorrer la región norte del Parque Nacional Nahuel Huapi, y la región sur del Parque Nacional Lanín. En su trayecto se atraviesan paisajes de montaña, valles, lagos y ríos, rodeados de una abundante vegetación de coihues, coníferas, lengas, radales. A grandes rasgos, la hoja de ruta incluye: bosque y lecho del río Pichi Traful, lagos Traful, Escondido, Villarino y Falkner.

  • Fama internacional

    Lo cierto es que La Angostura renació y florece recuperando todo lo que le dio fama internacional. Eso es lo que se siente al caminar por la Villa. Si el Ave Fénix resurgía de sus cenizas, esa aldea de montaña lo hizo de cenizas ajenas, las que le arrojó hace poco más de un año el volcán Puyehue, acaso envidioso, para opacar la belleza del pueblo patagónico elogiado por quienes lo visitan, y del que hoy se impone recorrer sus paisajes.

    «Lo primero que hicimos fue dotar de presupuesto al Enviatur con cerca de 600.000 pesos, de los que al día de hoy se han ejecutado unos 350 mil en forma directa. También se ha trabajado muy fuertemente con el Ministerio de Turismo de la Nación y con Neuquéntur, y la inversión total excedería los dos millones de pesos», repasa Marcelo García Leyenda, secretario de Turismo de la Villa. El funcionario, que asumió la gestión cuando todavía el volcán Puyehue emanaba ceniza pluma sobre la localidad, explicó que «la intención fue llegar al 4 de junio dando por finalizada la etapa de la remediación, la etapa ambiental. A partir de allí mostrarnos de pie para esperar el invierno, al que dotamos de un sinfín de acciones y actividades, desarrollando la muestra del destino y su cambio de imagen, algo que podemos hoy decir que lo hemos logrado», analizó el secretario de Turismo.

  • Sí o sí

    Para los que conocen la Villa, y para los que aun no tuvieron la posibilidad, hay actividades que no se pueden pasar por alto. Una de ellas es la visita al Bosque de los Arrayanes, la excursión clásica aunque siempre vigente que ofrece diferentes alternativas para llegar a este bosque único en el mundo. Miradores, cascadas, playas, bosques y senderos de montaña, cobran una nueva perspectiva en una cabalgata auténticamente patagónica. El terreno, las vistas y toda la naturaleza, convierten a esta actividad en una de las más recomendadas durante todo el año.

    Por otra parte, el Cerro Bayo, distinguido por la espectacularidad de las vistas panorámicas, entre las 10 mejores del mundo, ofrece en sus pendientes, múltiples posibilidades para disfrutar de la nieve.


  • Otras: embarcarse y navegar en catamarán o velero; caminar o recorrer el lugar en bicicleta; subirse a un kayak para llegar a destino remando las aguas transparentes del Nahuel Huapi; aprovechar la puesta de sol para ir al Paseo de Productores y Artesanos, donde se exponen y venden las creaciones y producciones de residentes locales. Y para cerrar un día pleno, en la avenida Arrayanes, una variedad de comercios completan el paseo. Chocolates, artesanías y artículos de decoración son sólo algunas de las opciones para llevar un suvenir desde el corazón del Corredor de los Lagos.

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