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EE.UU. y China suavizan la guerra comercial y analizan relanzar las negociaciones

El mandatario estadounidense moderó sus críticas y aseguró que Pekín es sincero sobre sus intenciones de alcanzar un acuerdo. El régimen comunista dijo estar dispuesto a tener "consultas tranquilas".

Biarritz - Estados Unidos y China instaron ayer al diálogo con la esperanza de frenar la escalada de su guerra comercial, tres días después del anuncio por ambas partes de alzas recíprocas de aranceles aduaneros, que preocupan cada vez más a las empresas y a los mercados.

El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo, tras la cumbre del G-7 en Biarritz, que creía que China era sincera sobre querer alcanzar un pacto, citando lo que describió como una creciente presión económica sobre Pekín y la pérdida de empleos en el gigante asiático.

El viceprimer ministro Liu He, quien lideró las conversaciones con Washington, sostuvo por su parte que China estaba dispuesta a resolver la disputa comercial a través de negociaciones “tranquilas” y se opuso a la escalada del conflicto.

Liu, el principal asesor económico del presidente Xi Jinping, dijo en una conferencia tecnológica en Chongqing, en el suroeste de China, dijo que “estamos dispuestos a resolver el problema a través de consultas y cooperación en una actitud tranquila y nos oponemos resueltamente a la escalada de la guerra comercial”.

Trump dijo que los comentarios de Liu son una señal positiva, destacando su alto rango, y reiterando que funcionarios de Comercio de Pekín se habían puesto en contacto con sus pares estadounidenses y que habían ofrecido a volver a la mesa de negociaciones, algo que China no confirmó.

“Creo que tienen muchas ganas de lograr un acuerdo. Creo que fue tratado anoche. El vicepresidente de China salió y dijo que quiere un pacto”, afirmó Trump. “Mientras más esperen, más difícil será reponerlo (el acuerdo), si es que se puede reponer”, agregó durante una conferencia de prensa conjunta con el mandatario francés, Emmanuel Macron. “No creo que tengan opción”, subrayó.

Días después de referirse al presidente Xi Jinping como un enemigo, colmó de elogios a su par chino dos veces ayer, a quien se refirió como un “gran líder” y “hombre brillante”.

En Pekín, el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Geng Shuang, dijo desconocer la llamada telefónica entre las dos partes. El Ministerio de Comercio de China, que generalmente publica declaraciones sobre llamadas comerciales, no respondió a solicitudes de comentarios.

El conflicto comercial entre las dos economías más grandes del mundo se agravó el viernes. Trump anunció gravámenes adicionales a productos chinos por un valor de 550.000 millones de dólares horas después de que China reveló aranceles sobre 75.000 millones de dólares en bienes estadounidenses.

El domingo, la Casa Blanca dijo que Trump lamentaba no aumentar aún más los aranceles luego de que sus socios del G-7, Francia, Alemania, Japón, Italia, Reino Unido y Canadá, lo instaran a rebajar la tensión.

Trump aterrorizó además a los medios empresariales de Estados Unidos al instarlos a dejar de hacer negocios con China, aunque esa amenaza fue atenuada luego por altos responsables de su administración.

La Cámara de comercio de Estados Unidos en Shanghái aseguró que las empresas norteamericanas no podían retirarse del inmenso mercado chino, pues ello penalizaría a la propia economía de Estados Unidos.

Para mayor preocupación de los empresarios estadounidenses, el yuan volvió a devaluarse ayer, perdiendo 0,74% hasta 7,1481 yuanes por dólar, su menor nivel desde 2008.

Esta baja convierte en más baratas las exportaciones chinas pero encarece en cambio los productos estadounidenses destinados al mercado interno del país asiático.

La divisa de Pekín ya había caído a principios de agosto tras anunciar Trump una ampliación de los derechos de aduana norteamericanos a la casi totalidad de los productos chinos.

El yuan no es totalmente convertible y está estrechamente controlado por el gobierno chino, por lo que Washington oficialmente acusó a Pekín de “manipular” su moneda para así beneficiar a sus exportaciones.

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