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El 50% de las mujeres siente discriminación en el trabajo

SUSTENTABILIDAD - Lo revela una investigación de IDEA sobre desigualdad de género en el ámbito laboral. La discriminación más fuerte es por parte de los jefes. Casi el 80% de las mujeres considera que están mal pagas.

La brecha salarial entre hombres y mujeres es uno de los reclamos de género más fuerte y tiene como correlato una discriminación subyacente. Según un reciente estudio, 1 de cada 2 mujeres argentinas sintió algún tipo de discriminación a lo largo de su trayectoria laboral y el 45% asegura haber sido segregada por parte de sus superiores.

Las cifras surgen de la investigación "¿Qué significa ser iguales?", desarrollada por la Red de Diversidad e Integración de IDEA que analizó desigualdad de género en el ámbito laboral en base a las opiniones de 2.727 colaboradores de 430 empresas de todo el país.

La discriminación fue uno de los puntos focales del análisis pero también se relevaron las percepciones sobre igualdad de oportunidades, brecha salarial y evolución en el tiempo de la equidad de género. "Discriminación significa un trato diferencial negativo en términos de avance en la carrera laboral o de premios o retribuciones", indica Marcela Cristini, economista de FIEL y asesora temática del trabajo.

En el sondeo se preguntó a hombres y mujeres sobre el trato diferencial hacia el género femenino. En términos etarios, se percibe en ambos sexos que la mirada crítica sobre la discriminación contra mujeres crece a medida que aumenta la edad. Los varones que más identifican esta situación son aquellos de entre 31 y 40 años. Por otra parte, el 41% de las mujeres de entre 18 y 30 años manifiesta haberse sentido discriminada; la cifra asciende hasta alcanzar el 54% entre las que tienen más de 50.

"La mitad de las mujeres han percibido que algún momento de su carrera, le daban el ascenso a un compañero estando en igualdad de condiciones, o ella sintiéndose en mejores condiciones", refuerza Cristini.

Otra variable analizada fue quienes segregaban más. Los superiores fueron los principales apuntados por mujeres y varones como los responsables de ejercer discriminación. El 45% de ellas afirmó haber sufrido algún perjuicio. En menor medida fueron señalados los compañeros con 23% y clientes o proveedores con 28%. En este último caso se observa una diferencia entre las perspectivas femeninas y masculinas: más mujeres aseguraron haberse sentido discriminadas más por proveedores/clientes que por compañeros; en cambio, para ellos es al revés.

"Hay una discriminación concreta que llevan las mujeres en el cuerpo como portadoras de la experiencia y hay una discriminación percibida por los varones que está minimizada", advierte Matías Álvarez gerente de Intercambio Empresarial, Joven, Pyme y Relevamientos de IDEA y recalca que pese a haber resultados similares entre ambos sexos, los varones tienden a minimizar las diferencias hacia las mujeres.

"Cuando me embaracé, mi director de HR me dijo 'lo hiciste a propósito'; me sentí discriminada en la juventud, en situaciones que hoy están tipificadas dentro del acoso laboral"; me dijeron que no podía quedar embarazada y no gano igual a iguales capacidades", fueron algunas de las respuestas de las entrevistadas.

También se indagó sobre remuneraciones: el 77% de las mujeres considera que los hombres cobran un mayor salario ante la misma tarea, mientras que el 52% de los varones cree que no existe tal desigualdad. Además, el 21% de las mujeres se siente sobrecalificada para su puesto actual, cifra que desciende al 14% entre los varones. Sobre esto Cristini destaca que todos tenemos un sesgo a dar una respuesta positiva en este punto, pero recalca que "lo llamativo es la diferencia de valores entre ambos sexos".

El conjunto de estos factores, trato diferencial, subestimación y menor paga tienden a aplacar el ascenso de las mujeres en puestos de mayor responsabilidad y refuerzan el llamado "techo de cristal" que es aquella barrera invisible que frena la carrera de las mujeres. "Las empresas en Argentina aseguran que promueven la carrera de la mujer desde el inicio hasta el final, pero cuando se analiza la participación, se observa que hay muy pocas mujeres en lugares de toma de decisiones", se lamenta Cristini.

Para Álvarez aún falta un cambio cultural muy fuerte pero destaca que "ya empezó y se está viendo, no solo en las nuevas generaciones, sino en generaciones que ya hoy se dedican a difundir el mensaje de igualdad de oportunidades".

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