Opiniones

El adiós al político brillante que conocí como legislador

Eran las tres de la mañana de un día de 1984. La mayoría de los senadores nacionales presentes comenzaban a mostrar su cansancio neurocognitivo después de una agitada y rica sesión ordinaria que llevaba, hasta ese momento, catorce horas de duración.

Acompañaba, en el recinto, como su vocero, al vicepresidente de la Nación Dr. Víctor Martínez, que presidía con autoridad, energía, respeto y un vasto conocimiento de la gestión parlamentaria, al mejor Senado de la Nación, desde la vuelta a la democracia en 1983.

Los legisladores volvían de a uno por vez a sus bancas porque se avizoraba el final de la extensa jornada, hasta que una voz que sonó con firmeza, desde el lugar donde se sentaban los senadores radicales, despertó a varios que ya no daban más físicamente: Sr. Presidente!!!- requirió la atención de Víctor Martínez. Si señor senador!!! Solicito su autorización para presentar un nuevo proyecto de ley…Martínez respondió “tiene la palabra el senador De la Rúa”…

Sr. Presidente…” y la mayoría de los senadores se desplomaron en sus bancas para escucharlo con pocas ganas…es que no esperó a último momento para que su proyecto finalizara y se destacara durante la sesión de ese día. A saber, era el séptimo proyecto de Ley que presentaba y estaba preparado para defender durante esa noche. Todo un récord para un senador que presidía la Comisión de Asuntos Constitucionales, con una dilatada y brillante experiencia política e inteligencia legislativa que marcó toda una época en la historia de la Cámara Alta y en la Cámara de diputados de la Nación.

En verdad, hubo un antes, como legislador, y un después como Presidente de la Nación, para el Dr. Fernando de la Rúa.

La historia tendrá la última palabra.

(*) Exvocero del exvicepresidente Víctor Martínez

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