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El asesinato de Marielle evidenció el oscuro mundo parapolicial de Brasil

Dos uniformados, acusados de ser los autores materiales del crimen, son los únicos detenidos hasta el momento. La familia exige que se conozca quién ordenó acribillarla.

Río de Janeiro - El primer año de la ejecución de Marielle Franco, la concejala y dirigente negra de Río de Janeiro que se transformó en un ícono, funciona como un espectro sobre el poder de las milicias parapoliciales reivindicadas por el presidente Jair Bolsonaro antes de convertirse en jefe de Estado el 1 de enero pasado.

El ministro de Justicia y Seguridad Pública de Brasil, el ex juez Sergio Moro, descartó ayer que exista una vinculación de la familia Bolsonaro con el homicidio de Franco, pero sí reconoció que alguien ordenó asesinar a la concejala del Partido Socialismo y Libertad el 14 de marzo de 2018.

Bolsonaro defendió durante tres décadas como diputado a las llamadas milicias, los grupos parapoliciales que le disputan el poder económico en las favelas a las bandas de narcotraficantes. Además, fue el único líder político que no expresó condolencias cuando ocurrió el homicidio de Franco, quien había denunciado en la justicia ejecuciones ilegales por parte de la policía en la favela.

El martes fueron detenidos dos policías señalados como los perpetradores y uno de ellos, Ronnie Lessa, llevaba una vida de lujo y vivía en el mismo condominio en el que reside el presidente Bolsonaro, ubicado en Barra de Tijuca.

Lessa es un policía en proceso de destitución por haber participado de acciones parapoliciales y está acusado de disparar desde el asiento de atrás del automóvil que siguió en la noche del 14 a Franco por las calles del centro de Río. El otro detenido es Elcio Vieira de Queiroz, también policía.

El caso del clan presidencial y los parapoliciales resurgió en un escándalo involucrando a su hijo, el senador Flavio Bolsonaro, quien tenía como empleadas en su despacho parlamentario a la esposa y madre de un jefe de una milicia carioca.

La viuda de Franco, Mónica Benício, pidió investigar “quién ordenó el asesinato”. “No pasé una mañana sin llorar tu ausencia. Pero hoy las calles estarán llenas gritando tu nombre, clamando por justicia”, escribió ayer Benicio. Hubo actos multitudinarios en Río de Janeiro y San Pablo.

La figura de Marielle Franco, política, líder social, negra, lesbiana, fue catapultada desde lo más profundo de la cultura popular en el pasado carnaval, en el desfile del sambódromo de Río de Janeiro. El cierre de la escuela de samba Mangueira, campeona 2019, fue con banderas gigantes con el rostro de Franco, un homicidio que un año después continúa impune.

Agencias Télam, ANSA y AFP

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