Economía

El aumento de la pobreza se explica por el fomento a la fuga de capitales

Se ha dicho en los últimos días que la indigencia –que ha crecido 57% en el último año pasando de 4,9 a 7,7% de la población- obedece a la inflación y la devaluación y que estas se originan en el déficit fiscal. De forma que sin reducir el déficit fiscal será en vano luchar contra la pobreza.

No cabe duda que el déficit fiscal es uno de los grandes problemas que enfrenta la economía. Pero más grave aún y en gran medida determinante del déficit fiscal, es el desequilibrio estructural del sector externo. De allí que la promoción deliberada y brutal de la fuga de capitales durante la actual gestión de Gobierno, es un factor decisivo en el aumento de la pobreza.

La salida de capitales del país alcanzó durante los últimos cuatro años más de u$s80.000 millones. O sea entre 16 y 20 % del PBI, lo que implica que se restó al ingreso nacional volcado a la economía argentina entre 4 y 5 % del PBI por año. ¿Sería posible que se esfumara una proporción tan grande de la riqueza generada sin que dejara de tener graves consecuencias económica y sociales? Es obvio que lo que sale del país no produce ningún derrame en la economía nacional.

El Gobierno se desentendió de la crisis del sector externo. En los primeros dos años largos de Gobierno ni se detuvo a considerar el aumento del déficit comercial y turístico con el peligroso incremento del déficit de la cuenta corriente del balance de pagos. Mucho menos mostró preocupación por la salida de ahorro del país. Nunca consideró aplicar políticas estructurales. Recién en las últimas semanas intenta paliar la situación con políticas coyunturales, cuando la crisis amenazaba con llevar al país a la hiperinflación.

La salida de capitales se vio facilitada por la liberación de toda restricción para sacar divisas del país y el levantamiento de la obligación de los exportadores de liquidar divisas. También por la desregulación absoluta para el ingreso de capitales golondrinas, que generó por momentos atraso cambiario y luego corridas cambiarias donde los fondos ingresados salían del país en forma vertiginosa llevándose la gigantescas ganancias en dólares acumuladas.

Para financiar la huida de capitales se apeló como es sabido a un desproporcionado endeudamiento en moneda extranjera y a facilitar el ingreso de capitales golondrina. La masiva deuda tomada por el Tesoro no se vendió al mercado sino al Banco Central. De esa forma implica gasto público, y sus onerosos intereses, déficit cuasifiscal. O sea que la política seguida hacia el sector externo potenció el desequilibrio fiscal y por ende la presiones inflacionarias que este genera. Por otra parte la irresponsable política facilitó las corridas cambiarias que llevaron a fuertes devaluaciones que obviamente tuvieron un fuerte impacto sobre los precios.

El desequilibrio externo y la fuga de capitales son problemas estructurales en la economía argentina. En este sentido puede señalarse que la desintegración del aparato industrial y su baja capacidad exportadora siempre han determinado que una expansión de la economía traiga consigo una crisis externa.

La fuga de capitales es producto de la reiteración de políticas económicas que llevaron a la destrucción de la confianza en la moneda nacional y aun en el sistema bancario argentino. También tiene que ver con factores culturales. El nivel de experiencia y conocimiento de los argentinos los lleva a no ser presa fácil de la políticas que terminan expropiando el ahorro en pesos.

Pero esos problemas estructurales pueden ser atacados con políticas de largo plazo y con políticas coyunturales. Para el largo plazo es fundamental en primer lugar el desendeudamiento en dólares. También una política de promoción y diversificación de exportaciones incorporando cada vez mayor valor agregado de forma de potenciar el ingreso de divisas resultantes del comercio exterior. Por otra parte es obvio en el mundo abiertamente proteccionista de hoy que están vigentes pese a su cuestionamiento, las políticas de sustitución de importaciones.

En lo coyuntural son plenamente válidas las políticas de regulación del sector externo que no necesariamente implican un control de cambios absoluto. Las restricciones arancelarias y para aranceles a las importaciones, las limitaciones al gasto turístico y la compra de divisas para ahorro, la fijación de plazos cortos para la liquidación de divisas de exportadores, son medidas valiosas para enfrentar las crisis.

El gobierno al levantar todas las políticas de largo y de corto plazo frente a la escasez de divisas y financiar el ingreso mediante el endeudamiento y la especulación creó las condiciones para provocar la crisis y los saltos devaluatorios e inflacionarios.

La caída del salario real, el desempleo y la alta inflación se explican históricamente por la fuga de capitales y el endeudamiento del país. Más allá de las políticas económicas equivocadas a lo largo de la historia nacional, no cabe duda que el salto de la fuga de capitales y la deuda durante la gestión económica de la última dictadura hace mas de 40 años explica el deterioro social. Cavallo al nacionalizar la deuda externa y convalidar la fuga soló postergo un desastre económico que Alfonsín no pudo manejar. El nuevo ciclo de deuda y fuga durante la convertibilidad llevó a la mayor crisis de la economía argentina que dio origen al alto desempleo y la exclusión que nos afectan hoy.

Hay quienes estiman que alimentar a los excluidos y combatir la pobreza es la causa de los problemas de la economía nacional cuando el problema estriba en las políticas de saqueo aplicadas en reiteradas ocasiones en las últimas décadas.

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