Espectáculos

"El beat del momento" dialoga con estilos de otros tiempos

En la plástica argentina de la última década, este creador hilvana sus propias reflexiones sobre diversos hitos de la historia del arte universal.

Gran parte de los galeristas y anticuarios de la calle Arroyo descansa durante el verano. No obstante, el jueves pasado, en Ungallery, se brindó por el nuevo año y se reinauguró la muestra de Santiago Gasquet (1978). Así se interrumpió la calma veraniega y el silencio potenciado por el cierre del Hotel Sofitel. La exposición curada por Santiago Bengolea, “El Beat del momento”, conformada por una instalación, óleos y dibujos de Gasquet, y la invitación al brindis de la galerista Paola Iorio, devolvieron al barrio la rutina de la gente del arte que suele instalarse en la vereda. Allí, compartiendo las mesas con el bar lindero y las vidrieras de la casa de diseño de un sastre que adoptó la creatividad del arte, el horizonte del 2019 se veía menos oscuro.

La obra de Gasquet tiene como punto de partida el “Memento Mori”, la advertencia de la muerte proveniente de la tradición flamenca. Desde las llamadas Vanitas, término que proviene del Eclesiastés, “Vanidad de vanidades, todo es Vanidad”, nuestro artista pasa a citar la figura top de los contemporáneos británicos. Damien Hirst sorprendió al mundo con una calavera de platino con 8.601 diamantes incrustados. Es decir, Hirst no asoció el recuerdo de la acechanza de la muerte con la caducidad de los frutos y flores de las pinturas del siglo XVI, sino con el provocativo esplendor de los diamantes eternos. En la Argentina de la última década, Gasquet hilvana sus propias reflexiones sobre estos hitos de la historia del arte y sobre la vida y la muerte. “El Beat del momento” es una referencia a la cultura surgida al promediar el siglo XX en EE.UU. Una cultura que no muere y proyecta todavía su atracción por los excesos de la famosa trilogía, sexo, drogas y Rock’n Roll.

La instalación de Gasquet replica, a través de unos círculos negros distorsionados y pintados sobre la superficie blanca de una sala, la imagen que, en el mundo entero, es el símbolo de cuatro policías y un delincuente. En el centro hay un equipo de música electrónica y un intérprete. La violencia actual está representada en la galería. Junto a la calavera están las plantas psicotrópicas, la amapola de la cual se extrae el opio y las uvas con una cadena y una bala de plata colgando. Los temas de Gasquet tienen sus raíces en el arte que conoció recorriendo los museos de España con una beca reciente, pero atraviesan la actualidad. El autorretrato del artista lo muestra con su cabeza destrozada.

No obstante, frente a estas expresiones de los aspectos oscuros de la vida, se descubre la energía de una intensa labor social. La galería Piedras surgió en el año 2014 gestionada con destacable eficiencia por sus propios artistas. “El espacio, ubicado en el barrio del Once y en un edificio de 1914 del arquitecto italiano Mario Palanti (Cine Presidente Roca, Palacio Barolo, Palacio Salvo, Hotel Excelsior), funciona como nuestra residencia permanente y residencia de tránsito para curadores, artistas y agentes culturales que vienen a Buenos Aires por proyectos específicos”, señala Gasquet. En Piedras se suceden las exposiciones individuales y grupales y se gestiona la participación en ferias, conferencias y residencias locales e internacionales que se abren para los artistas argentinos.

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