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El "carry trade" con el peso argentino, la inversión de moda

• INQUIETUD EN EL BANCO CENTRAL.
• TEMEN MÁS PÉRDIDA DE COMPETITIVIDAD.
Las expectativas inflacionarias están cediendo, pero los rendimientos en la moneda local siguen siendo atractivos. Llegan más fondos del exterior.

La colocación del bono en pesos a cinco, siete y diez años por parte del Tesoro ya había aumentado el ingreso de dólares de parte de fondos extranjeros, al punto que el Gobierno tenía más de u$s 8.000 millones depositados en el Banco Nación, de los cuales vendió al Central hasta ahora u$s 2.000 millones. Pero más allá de esa transacción, los dólares siguen ingresando para comprar otros títulos en moneda local, tanto emitidos por el Tesoro y también las Lebac emitidas por el Central. La apuesta fue más que exitosa durante todo 2016, con tasas altas y un dólar planchado o con tendencia bajista.

La expectativa es que este panorama continúe casi invariable en los próximos meses, es decir que seguirá siendo más negocio la inversión en pesos que en moneda extranjera. Este proceso se conoce en la jerga financiera como "carry trade", es decir invertir en la moneda local para aprovechar fuertes ganancias en dólares, tanto por el pago de intereses del bono como por la apreciación del capital medido en moneda dura.

Se trata de una jugada puramente financiera, que no está asociada a inversiones reales. Es más, la caída del tipo de cambio como se vio en estas últimas semanas juega en contra de la llegada de dinero de largo plazo por un sencillo motivo: la sensación es que se está entrando en un punto muy bajo y que es conveniente esperar para conseguir un mejor tipo de cambio.

La situación preocupa ya hace varios meses a las autoridades del Banco Central. Ayer Federico Sturzenegger decidió la primera rebaja de tasas en siete semanas, pasando del 26,75% al 26,25% anual. La explicación es que las expectativas de inflación bajaron levemente de 20% anual a 19,7% para 2017. Más allá de que la explicación resulte más o menos verosímil, al mismo tiempo busca desalentar este ingreso de divisas que deprime el tipo de cambio artificialmente. La incógnita es hasta qué punto el cada vez más notorio atraso cambiario (3% de inflación de octubre contra un dólar en baja es la última manifestación) terminará perjudicando la actividad. El titular del BCRA aclaró que mantendrá el "sesgo antiinflacionario" de la política monetaria, es decir que las tasas seguirán por encima de la inflación y probablemente de la evolución del dólar.

El movimiento cambiario muestra en estas semanas un fuerte desbalance: muchas divisas que entran no sólo para posicionarse en pesos, sino también por las colocaciones de deuda de provincias y empresas. A esto habrá que sumar en las próximas semanas los dólares que vayan entrando por el pago del impuesto especial del 10% por el blanqueo de cuentas en el exterior o del 5% para el caso de inmuebles. Por el otro lado, la demanda de divisas está completamente apagada: si bien se registran compras de unos u$s1.000 millones de minoristas en bancos, buena parte luego se compensa con la compra minorista de Letras de Tesorería (Letes) en dólares. Para colmo, el bajo nivel de actividad planchó las importaciones, restando demanda genuina de divisas.

En los próximos días habrá que seguir de cerca si el tipo de cambio encontró su piso levemente por debajo de 15 pesos o puede seguir derrapando. Si bien algunas "players" ayer salieron a comprar porque lo ven rebotando, en los próximos meses seguirán imperando fuerzas que mantendrán al dólar estable o incluso con tendencia a la baja. La apuesta a elevadas tasas de interés y dólar planchado multiplicó el ingreso de divisas del exterior. La entrada de dólares a través de un banco extranjero de un fondo internacional aceleró ayer la caída de la divisa, que finalizó en la cotización mayorista debajo de los $15. "La disminución podría haber sido más pronunciada si no era porque otro banco salió a comprar muy fuerte el futuro de dólar en noviembre cuando tocó los $14,95. Y a ese valor hay más compradores", señaló un experimentado operador de cambios. Finalmente cayó 15 centavos para terminar a $14,97 en el mayorista y $15,22 en el minorista.

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