Opiniones

El cepo cambiario, la persona humana y otros seres como la orangutana "Sandra"

El cepo hard centró la embestida contra las personas humanas, de aspecto común y corriente, vestidas de gente sencilla, como los que el viernes pasado hicieron la fila para comprar los dólares que podían.

Los cuestionamientos al nuevo régimen cambiario (cepo hard) han sido varios, pero el efecto financiero se cumplió: el lunes verde no llegó a ser de color negro. Desde otra perspectiva, se centró la embestida contra las personas humanas, de aspecto común y corriente, vestidas de gente sencilla, como los que el viernes 25 hicieron la fila para comprar los dólares que podían.

Las otras personas humanas, las de gran fortuna no hacen cola. Las empresas tampoco. Y el grueso del dinero que hace desparecer nuestras (si, nuestras!) reservas está fuera de control de los que manejan las cuentas del Estado, que también son nuestras, no de nuestros Mandatarios.

Pero la macroeconomía -o la macrieconomía- mira a las sencillas personas humanas, como si fuesen los responsables de la fuga de divisas y no sus "amigos o familiares". Esa mirada no pertenece solo a los mercados, es propia del Palacio de Tribunales y del “Templo” sito en Comodoro Py que se ha convertido en la “Catedral” de la compraventa de indulgencias por parte del Gobierno de turno.

En esos ámbitos tribunalicios hay dos clases de personas humanas: si no son afines a los gobernantes de turno y los quieren denunciar, son rechazados. En cambio, si son parte del Gobierno de turno y quieren denunciar a los que gobernaron antes, son aceptados.

Pasa lo mismo con la orangutana “Sandra”, que la Corte Suprema consideró “persona no humana” pero con derechos humanos y le proporcionó un nuevo habitat así como los gastos de traslado. Pero a las personas humanas que buscan su techo y piso, que se inundan y se angustiaron como "Sandra", no se le reconocen un habitat, adecuado a su naturaleza.

No es diferente la prohibición de la tracción a sangre que correctamente protege a los animales de carga, pero que a los "cartoneros y cartoneras" no se aplica. Más aún se les da ropa municipal oficial, pero ni siquiera paraguas o sombrillas, que son solo para los puestos de proselitismo electoral.

No me voy a ocupar de los seres “alienígenas” que fueron a Chile, pero eso de que algunos "gorilas" tienen privilegios y derechos humanos es una coincidencia propia de los tiempos liberales, como los de algunas personas (del mismo color de piel que José de San Martin) de bañarse en las plazas públicas, cuando el populismo gobierna.

Claro que tratándose de finanzas, el cepo es de uso recíproco, aún con resignación como expresó el ministro Dante Sica (no Machiavelo) y que es el responsable de que los consumidores, personas humanas, no cobren el 30% de las multas que se impone, legalmente a las empresas que no concurren a las audiencias de consumo protegido, porque no se las ejecuta. En fin, algunos caen parados y otros, en la escuela pública.

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