Espectáculos

El Cervantes, en busca de lo "posdramático"

La obra, de Patricio Ruiz, obtuvo el primer premio en un concurso del Fondo Nacional de las Artes. Interpretan Diego Benedetto y Flor Dyszel.

Debuta hoy en el Cervantes “Testimonios para invocar a un viajante”, escrita por Patricio Ruiz, que obtuvo el primer premio del concurso de dramaturgia del Fondo Nacional de las Artes en 2017, y que cuenta con dirección de Maruja Bustamante, también curadora de la programación teatral del Centro Cultural Rojas. La obra se presentará de jueves a domingos a las 18 en la sala Luisa Vehil y cuenta con las actuaciones de Diego Benedetto, Flor Dyszel, Belén Gatti y Agustín Rittano. Dialogamos con la directora.

  • Periodista: ¿Qué le atrajo de esta obra?
  • Maruja Bustamante: Me interesó que hablara de la libertad de armar del modo que se elija, del orgullo de ser quienes somos, y de los importante que es celebrar.

P.: ¿De qué trata?

  • B.: Es un documental apócrifo que filma un chico para reconstruir un amor que no pudo ser. La dramaturgia toca varias texturas, el documental, la autoficción, el show drag, el grotesco, el costumbrismo y más...

P.: ¿Y cuál sería la historia?

  • B.: No tiene un conflicto tradicional porque no es una obra de narración, es una obra que emula un documental, los personajes están para reconstruir a uno que no está, que se fue de viaje y se perdió. A través de ellos se reconstruye la identidad de ese viajero. El cuento es un relato de amor, pero también de indentidad y migración.

P.: Dice que no es una obra narrativa, ¿cómo la definiría?

  • B.: Es posdramática. Aúna lenguajes, el audiovisual, el teatral, las artes visuales y arma un rompecabezas kitsch, cándido, cómico y tierno. Se trabajan los fragmentos y después se ve cómo unificarlos. Me gustó encarar el trabajo desde el exceso.

P.: Usted dijo alguna vez que dirigir es arduo porque hay que luchar con los egos de los actores, ¿lo sigue creyendo?

  • B.: Es así. Es una responsabilidad muy grande y un lugar de poder pero también es la cara visible de cualquiera de los errores que pudiese haber. Ser líder es un trabajo que requiere ir madurando. Pero al final siempre vale la pena, disfruto más de hacerlo a que no se haga.

P.: Para que una obra tenga cabida hoy en el Cervantes ¿debe responder al espíritu de diversidad e inclusión que sobrevuela estos tiempos?

  • B.: No sé si será condición pero esta obra sin duda lo es por su contenido y su forma. El Cervantes demostró en esta gestión que apuesta a las manifestaciones jóvenes que vienen creciendo con el circuito alternativo.

P.: ¿En qué otros proyectos trabaja?

  • B.: Estoy actuando los martes en el Metropolitan con “Todo tendría sentido si no existiera la muerte” de Mariano Tenconi Blanco. Estoy escribiendo la película sobre mi obra de teatro “Adela está cazando patos” y estoy pensando la propuesta de programación de artes escénicas del año que viene para el Rojas, donde seguirán los ciclos “Operas primas”, “Proyecto familia” y “Maestras visuales”, que propone reconstruir la genealogía de las mujeres que formaron a generaciones de artistas visuales y escenógrafas en Buenos Aires.

P.: ¿Qué opina del teatro y sus tres circuitos?

M. B.: Me gustaría que aparecieran más autores nacionales en el teatro comercial. Creo que invertir dinero a veces implica el menor riesgo a pérdida, y supongo que comprar derechos de obras que en otros países funcionaron muchísimo es tentador. Por otro lado la formación en escritura suele poner su mirada en el teatro arte, y no en el teatro comercial. Creo que de a poco irá cambiando el panorama con convocatorias como “Contar” de AADET.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Temas

Dejá tu comentario