Opiniones

El dilema del "Voto Heladera": ¿la escasez de hoy será abundancia mañana?

¿Los argentinos votan pensando en que la podrán llenar mejor en cuatro años o en diez años? Una heladera tiene una vida promedio de 12,6 años.

Cuando se evalúa si los argentinos votan por si pueden o no llenar la heladera la pregunta inmediata es: ¿votan pensando en que la podrán llenar mejor después del 27 de octubre, el próximo año, en cuatro años o en diez años? Una heladera tiene una vida promedio de 12,6 años.

Quiero tomar la idea del “Voto Heladera” pero pensando en la vida útil de esa heladera. No voy a poner al votante en la idea de ver si se podría incluso alargar la vida de esa heladera cuidándola, colocándola en un lugar adecuado, limpiarla, cuidar los burletes, descongelarla, etc. Pero si me interesa que analicemos de qué manera se la puede llenar mejor a lo largo de la vida útil del equipo.

Primer Escenario: ¿cómo está la heladera hoy?

Claramente hay inconvenientes en la heladera sin ninguna duda. De acuerdo a Focus Market vía scanntech el consumo masivo cae 12 % interanual en Agosto y 10 % en el acumulado 2019. A su vez, los alimentos presentan una suba del 58,5 % interanual, bebidas 42,3 %, cuidado personal 65,2 % y limpieza 56,8 % en Agosto con expectativa de subas para todas las categorías en el mes de Septiembre. La pérdida del poder adquisitivo es entre 12 % y 15 % de acuerdo al sector.

Segundo Escenario: ¿cómo estará la heladera el año que viene?

Las promesas de campaña implican por parte de Macri que no habrá más ajustes. La duda es si en la búsqueda de un superávit fiscal necesario es posible que eso no ocurra. Por el lado de Alberto Fernández, la promesa es incrementar el consumo la duda es como hacerlo si vía endeudamiento en los mercados voluntarios no es posible, emitir dinero sería echar más leña al fuego en el actual contexto inflacionario e incrementar impuestos para alcanzar superávit no tiene espacio.

Tercer Escenario: ¿cómo estará la heladera en 4 o 10 años?

No hace falta proyectarse en 10 años sino retroceder 36 años para ver que paso al finalizar los diferentes períodos presidenciales previa promesa de bajar la pobreza para todos los casos.

En el caso de Alfonsín de acuerdo al Centro de Población, Empleo y Desarrollo de la Universidad de Buenos Aires (CEPED-UBA) en 1989 antes dejar su cargo en forma anticipada la pobreza era del 19,6 % pero al asumir Carlos Menem solo 2 meses después ascendía al 38,3%. De acuerdo al Indec Menem finaliza su mandato en 1999 con el 26,7 % de pobreza.

De La Rua termina su mandato con 35,4 % en 2001 y Duhade con 51,7 % en 2003. Nestor Kichner finaliza en 2006 con un 26,9 % y Cristina Fernandez de Kirchner en 30,1 % de acuerdo al Cedlas en medio de un vacío estadístico del INDEC.

Hasta el momento Macri en el primer semestre de 2019 deja una pobreza del 35,4 % y un pico del 52,6 % en los menores de 15 años.

Los números de la contención social

En el medio de este nivel de pobreza el gasto público en materia social en 2019 en niveles récord de 3.923.000 de beneficiarios en la Asignación Universal por hijo, 250.000 beneficiarios del Plan Haciendo Futuro, 200.000 beneficiarios del salario social complementario, 1.041.800 millones de pensiones por invalidez, 3.367.800 beneficiarios prestaciones previsionales otorgada por moratoria, 132.000 beneficiarios de PUAM, 309.400 beneficiarios para madres de 7 hijos, entre otros. Solo con esta batería de contención social sumamos 9.224.000 beneficiarios. Es decir, de no existir estos planes más heladeras estarían vacías pero hay un inconveniente la única forma de llenar heladeras de esta forma es que alguien pongan los ingresos necesarios para lograr semejante plan.

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El Estado realiza estas transferencias sociales mediante una presión tributaria brutal sobre el generador de la riqueza y único actor económico que podría generar las condiciones para ir remplazando plan social por trabajo: el sector privado empresario. No grandes empresas sino las microempresas, las pequeñas y medianas que son las que pueden generan empleo en volumen. Supongamos que soy un empresario y produzco 10.000 unidades de "X" producto. El Estado vía impuesto se queda con 5.000 unidades del producto y de esas 5.000 unidades de producto a valor nominal en pesos el 70 % de su presupuesto lo destina a gasto social incluyendo además de planes sociales a las jubilaciones.

¿Qué ha sucedido a lo largo de los años? Cada vez hay menos empresarios produciendo que pasan a engrosar el listado de necesidad de contención social por 2 vías: los trabajadores que pierden el puesto en esas empresas y los propios microempresarios que caen en desgracia. El resultado a futuro será que el Estado se llevará cada vez más unidades de producto para poder sostener socialmente a la población fuera del sistema económico. Salvo que algún candidato haga un sacrificio heroico aún no visto en los últimos 36 años de democracia. Disminuir los impuestos para que la riqueza privada distribuya riqueza real y bienestar social no contención sin futuro.

El “voto heladera” hasta el momento en la democracia implico que la obsolescencia programada del equipo refrigerador vaya perdiendo categoría. De la heladera con freezer al congelador y del congelador a heladera con barras de hielo. La riqueza que no se genera no se distribuye y la distribución sin producción implica 35% de pobreza. Si el contenido de la heladera de hoy es lo que importa perdemos exigencia con nuestro voto. Es urgente llenar la heladera pero importante y fundamental generar los cambios estructurales para mejor el equipo refrigerador día a día.

Los alimentos para preservarlos en el tiempo se los salaba y los granos se los acumulaba pero a partir de la posibilidad de refrigerarlos su posibilidad de conservarlos se multiplico. Sin embargo, solo se multiplica aquello que se produce y solo se produce aquello que se extrae inteligentemente y se distribuye mesuradamente. El excedente es ganancia, reinversión y ahorro. Tres fases que en Argentina se desconocen desde hace tantas décadas como las que venimos acumulando pobreza que requieren contención social para distribuir alimentos. El “voto heladera” es entendible pero el “voto riqueza” es fundamental. No hay corte de boleta posible en este voto aunque los candidatos ofrezcan la primera condicionando la segunda.

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