Economía

El "Dólar Mauricio" y el cuento del tío

Macri ganó que Fernández le tranquilice el dólar con lo de que a $60 está bien. En cambio Fernández se quedó con una vaga promesa de Macri de cuidar las reservas.

Argentina es un país en el que no abundan los pactos de caballeros. Y no es por falta de pactos, sino porque no hay demasiados caballeros. Esta historia comenzó el día lunes de la semana pasada cuando los argentinos y los mercados se desayunaron con el hecho de que las elecciones de 2019 estaban poco menos que terminadas cuando solo se había escrito su prólogo: las PASO. Fue instantáneo: el dólar empezó a subir y subir a pesar de las ventas que morosamente comenzó a realizar el Banco Central y los bonos y acciones empezaron a bajar y bajar ante la inexistencia de cualquier posible intervención. Fue en ese mismo momento en que comenzaron a circular versiones que indicaban la existencia de un canal de diálogo abierto entre el presidente Mauricio Macri y el candidato opositor Alberto Fernández. Las versiones no eran desatinadas dado que ambos parecían necesitar algo del otro.

En efecto, Fernández necesitaba que el Gobierno cuide las reservas, las cuales después de todo son de todos los argentinos y serán necesarias más adelante. Y Macri, por su parte, necesitaba palabras del candidato opositor triunfante que calmaran los mercados con el fin de llegar a la primera vuelta electoral del 27 de octubre y a la entrega del mando del 10 de diciembre con la mayor calma financiera posible. Fue así que ambas partes pactaron. Macri prometió cuidar las reservas del Banco Central y Alberto Fernández dijo que “un dólar de $60 está bien”. Atención a esto último, porque Alberto Fernández podría haber optado por expresar que en su gobierno se cuidarían las cuentas fiscales, se priorizaría una buena relación con el FMI, se optaría por una política monetaria y financiera que promueva a la vez la producción y la estabilidad y normalidad del mercado monetario, etc, etc. Pero no, quizás por propio pedido del presidente Macri –nunca sabremos si fue una presión presidencial o un error no forzado– eligió decir que el dólar de $60 “estaba bien”. A partir de ese momento el ex viceministro de Axel Kicillof, Emanuel Álvarez Agis, comenzó a repetir a muchos medios que “un dólar de $45 estaba bien y uno de $60 estaba requetebien”. En rigor de verdad, Álvarez Agis, quizás con la intención de adular a los mercados financieros, empresarios y dirigentes y así garantizarse un puesto de gran preeminencia, venía aseverando eso desde días antes.

Ni Fernández ni Álvarez Agis ni nadie de los que luego continuaron diciendo que “el dólar de $60 está bien” explicaron hasta ahora porqué está bien. Argentina no tiene acceso a los mercados de capitales internacionales, se le está terminando el ingreso de dólares del FMI, tiene una pesada deuda externa que pagar, hay escasa confianza en su moneda que debe abonar intereses de más del 5 o 6% mensual para atraer escasos inversores y por sobre todo, tiene en este recesivo 2019 un abultado déficit de cuenta corriente de sector externo que sería del orden del 3% del PBI. Ello quiere decir que si hubiera una recuperación económica ese déficit sería bastante mayor porque habría más importaciones y menores saldos exportables.

Cabe preguntarse entonces: ¿cómo es esta historia de que un dólar de $60 está bien? ¿En virtud de qué está bien? Arriesgar niveles de dólar que “están bien” es siempre un acto temerario, máxime si se tiene en cuenta que en breve, en alguna parte de 2020, el gobierno deberá salir a comprar dólares en el mercado para pagar sus compromisos de deuda si no consigue renovar los vencimientos... ¿Cual sería el nivel de equilibrio del dólar en tal caso? Pero sin ir más lejos, cabe recordar que los presidentes de la Reserva Federal de EE.UU. y los presidentes del Banco Central Europeo siempre expresaron y expresan taxativamente que dentro de sus funciones no está ni actuar ni opinar sobre el tipo de cambio. Lo hacen en buena medida con el fin de no dar pasos en falso ni decir cosas de las cuales luego puedan arrepentirse. En nuestro caso en cambio... se habla de dólar que “está bien” y hasta de dólar que está “requetebien”... en Argentina... el reino de la inestabilidad del dólar...

Pero bueno, más allá de estas peculiaridades que tenemos en Argentina, lo cierto es que el “Pacto Dólar-Reservas” forjado entre Mauricio Macri y Alberto Fernández cobró vida. Y solo unos días más tarde ya puede entreverse quien ganó y quien perdió con ese pacto. Es fácil entender porqué. Macri ganó que Fernández le tranquilice el dólar con las declaraciones del dólar a $60. En cambio Fernández solo quedó con una vaga promesa del presidente Macri de cuidar las reservas. ¿Y como “cuida” el Gobierno las reservas? Por ejemplo, –es una ironía por supuesto– las cuida vendiendo cerca de u$s150 millones en un día como ayer en el que la cotización estaba claramente por debajo de los $62 que a la mañana había establecido Guido Sandleris como margen máximo teórico de una especie de flotación administrada. Algún lector podrá preguntar en este momento cual es el punto, dado que u$s150 millones no es gran cosa si se compara con los miles de millones que se patinó en solo unas pocas ruedas Federico Sturzenegger en 2018. Claro, comparado con eso todo es poco. Pero lo cierto es que u$s150 millones en una rueda implica vender divisas a un ritmo de u$s3300 millones en un mes. Vale recordar que de aquí a la entrega del poder hay casi 4 meses. Si el Banco Central vende en promedio u$s150 millones por día llegaríamos a la entrega del bastón presidencial con ventas de reservas del Banco Central por valor de unos u$s 13.000 millones. Si a ello se le suma las ventas de u$s60 millones diarios del Tesoro –que como tales también están en las reservas del Banco Central– resulta que el actual Gobierno habría vendido en total unos u$s18.000 millones al 10 de diciembre próximo. Y adivina, adivinador... ¿A cuánto ascenderían hoy las reservas de libre disponibilidad del Banco Central? Nada más y nada menos que precisamente a esa cifra: a u$s18.000 millones. Sí. Así es como piensa el Gobierno “cuidar” las reservas. Y encima el Banco Central y el nuevo ministro son bien capaces de usar el argumento de que están interviniendo en el mercado del dólar para “cuidar el dólar Alberto de $60”, cumpliendo su parte del “pacto”, cuando en realidad le están haciendo un enorme favor al presidente al ofrecerle la posibilidad de dejar el poder con calma en los mercados, un dólar controlado, y si después chocan los planetas, ya no sería su responsabilidad, sino de quien asume el 10 de diciembre.

Por suerte, aún se está a tiempo de enmendar este pacto y corregir esta “avivada” de las “pequeñas intervenciones”. El gobierno podrá esgrimir que dejar flotar -aún en forma sucia- al dólar implica más inflación, deterioro salarial, etc, etc. Muy cierto. Cristalinamente claro. Pero uno se pregunta qué futuro tiene una economía superendeudada en dólares si se queda sin reservas... Y sobre todo, qué nivel de inflación y de salarios reales habría si ello ocurre...

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Walter Graziano y Asociados

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