Secciones Especiales

El encanto de los espacios ocultos

Muchos restaurantes ofrecen espacios privados, con propuestas disruptivas dirigidas a aquellas personas que buscan distenderse, celebrar en la intimidad o concretar reuniones corporativas lejos del bullicio reinante en la city porteña.

Todas las capitales del mundo comparten un común denominador, que las distingue del resto de las ciudades: el caos imperante. En este sentido, Buenos Aires, inmortalizada en la legendaria canción, “La Ciudad de la furia” del recordado Gustavo Cerati, no escapa a la visión del citado cantautor que en su agitada actividad, el ruido interminable y las presiones de vivir a un ritmo acelerado, suponen un verdadero bajón para el alma.

Es por ello que, en los últimos años, las personas intentan encontrar nuevos espacios dentro de la city porteña, ya sea para distenderse de las ocupaciones del día a día, celebrar reuniones corporativas u ocasiones especiales lejos del bullicio.

Ante esta demanda, los empresarios del rubro gastronómico apuestan a materializar este concepto en el diseño de sus espacios privados en restaurantes, con propuestas cada vez más cercanas a cumplir con este precepto: El encanto que proporciona la privacidad sin llegar al confinamiento, la intimidad como atmósfera envolvente y la interacción dinámica entre los comensales y todas las comodidades que ofrecen estos espacios, al tiempo que cada uno de estos espacios reúnan características únicas y distintivas que les proporcione ventaja frente a la competencia.

Parece tratarse de un tema complejo, pero afortunadamente, muchos restaurantes han logrado resolver el acertijo con brillantes ideas que a nuestro juicio, resultan opciones imperdibles para visitar y si la ocasión lo requiere, volver.

En una cava

En la búsqueda de crear experiencias únicas, Alo’s creó en 2018 un espacio en su cava donde no sólo se guardan botellas de selectos vinos para su desarrollo y redescubrimiento, sino que, además, es un lugar de reunión y placer.

El proyecto nació del deseo del chef Alejandro Féraud y la sommelier Camila Lapido de mostrar a su público el valor de la vitivinicultura argentina –su evolución y sus posibilidades–, y brindar a sus comensales un sector especial e íntimo donde puedan cenar y realizar degustaciones.

Realizada por la arquitecta Lucía Hollman, la cava se encuentra en total diálogo con la propuesta del bistró. El espacio está al fondo del local (donde anteriormente se ubicaba una huerta al aire libre) y es visible desde cualquier punto del salón. Luego de los vinos (hasta 800 botellas de prestigiosas bodegas y productores boutique), el segundo protagonista es la madera como elemento principal para dar estructura y ambientación: se encuentra en pisos, paredes, listones dispuestos estratégicamente para lucir botellas y crear un elegante juego de luces, y en la imponente mesa de lapacho con capacidad para 8 comensales.

Los secretos del subsuelo

En el histórico pasaje Belgrano de San Telmo, se encuentra el Cassa Lepage Art Hotel, que alberga entre sus instalaciones un tesoro gastronómico de la cocina tradicional peruana, el restaurant Puerta del Inca.

El arte que se hace presente en las técnicas culinarias del chef peruano Luis Hizo Martínez, para fusionar los sabores de mar y tierra con las especias y productos típicos de la región andina, se conjugan con los espacios armónicos de este restaurant, que mantiene intacta parte de la arquitectura del edificio histórico para ofrecer a sus comensales un sitio de encuentro íntimo y discreto.

Sin embargo, Puerta del Inca va más allá en su estrategia al esconder en el subsuelo un salón privado que invita a la intimidad en un espacio reservado, con una gran mesa para 14 comensales, ambientado con diversas obras de arte y grandes espejos con marcos de época que le dan un aura mística y se complementan a la perfección con el resto de la arquitectura de un lugar que envuelve más de 400 años de historia. Sin lugar a dudas un espacio ideal para reuniones, catas, cenas o festejos que requieran de privacidad.

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Área Vip

Este auténtico bar speakeasy ubicado en la zona de Palermo, resulta toda una experiencia para quienes lo visitan, gracias a su ambientación inspirada en los viejos puertos británicos de la década de los 30, su cocina estilo Nikkie y su coctelería de autor. Tanta ha sido la acogida en las preferencias del público en tan sólo un año desde su apertura, que incluso se ha convertido en una referencia obligatoria para los más destacados influencers y famosos, atraídos por la excelente calidad y servicio que sólo este lugar tiene para ofrecer.

Tomando en cuenta esta particularidad, el área VIP de Docks que se encuentra en el segundo piso, fue pensado para satisfacer las demandas de un público exigente, que requieren un espacio alejado del tumulto y por supuesto las miradas curiosas. No por ello resulta aislado o limitado de espacio, con una vista privilegiada de todo el bar y una capacidad que puede albergar entre 20 y 25 personas, todas ellas atendidas personalmente por un bartender exclusivo, quien desde la barra privada se encarga de deleitar a los presentes con sus preparaciones durante toda la velada.

Bajo Roux

Este elegante restaurante ubicado en la zona de Recoleta ofrece una propuesta de cocina mediterránea bajo la autoría de su dueño y chef Martín Rebaudino, ofrece lo mejor en técnicas culinarias ejecutadas con arte, exquisitez y sofisticación con un óptimo resultado en platos que conjugan lo mejor de los productos argentinos y de estación.

Este mismo sentido ético se aprecia a simple vista en el esmerado concepto de diseño en sus instalaciones que denotan calidez y sosiego, perfecto para encuentros inolvidables que invitan a disfrutar de las propuestas de su carta y por supuesto, una completa selección de vinos con etiquetas de alta gama organizada por las diferentes regiones de Argentina.

Sobre este particular, la casa se enorgullece de resguardar en el subsuelo, la generosa cifra de más de mil botellas de vino en condiciones especialmente pensadas para su reserva, siendo así un espacio con gran valor agregado. Sin embargo, ya no resulta un área envuelta en el misterio o peor, en el desconocimiento de quienes visitan a diario, ya que se encuentra totalmente redimensionado para convertirse en una exclusiva área privada, bajo su nombre casi homónimo “Bajo Roux”.

Su espacio está recubierto por repisas de madera misionera y una mesa maciza provista de sillas altas, que puede reunir a un máximo de 10 personas al centro del salón, y desde allí es posible admirar una colección variada de libros de cocina, además de unas 500 botellas estratégicamente dispuestas en las paredes y su imponente cava de conservación, que resguarda en perfectas condiciones 850 botellas de los mejores vinos del país.

Como en los años XX

Son muy preciados en la ciudad aquellos lugares que guardan relación con los recuerdos y la añoranza, y La Locanda, un restaurante 100% Italiano ubicado sobre la calle José León Pagano, es de esas joyas que parecen imperturbables en el tiempo. El creador de este restaurant es Daniele Pinna, oriundo de la ciudad de Cerdeña, localidad presente en sus sabores con una carta que ofrece una gastronomía 100% italiana, cuidadosamente elaborada con las mejores materias primas, ingredientes frescos y de la más alta calidad.

Este preciado local, también dispone de un área privada enmarcada con un sobrio telón al final de las escaleras. A lo interno, su ambientación se inspira en los años 20 y recrea fielmente la controvertida época de la “Ley Seca” o “Prohibición” que impedía la fabricación y venta de bebidas alcohólicas, convirtiendo en moneda corriente los encuentros clandestinos. Así que en esta propuesta, podemos ver fotos de la época e imágenes de noticias musicalizadas con típicas melodías de jazz de aquellos tiempos.

En su distribución se encuentra una gran mesa con capacidad para 12 comensales, custodiado por una cava inmensa que se despliega sobre la pared derecha. Al fondo, se encuentra una heladera que alberga exquisitos placeres para el paladar entre quesos, trufas, jamones de los que se puede disponer, al tiempo que se entablan conversaciones de negocios o simples charlas familiares en un lugar apartado, reservado y por supuesto, muy especial.

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Basement reservado

Komyūn es un “Japanese Kitchen & Hi Fi Bar” ubicado en Los Arcos de Palermo que propone una experiencia gastronómica ideal para descubrir colores, texturas y sabores del corazón de Asia con ingredientes de calidad y productos de estación. Sus platos fríos son elaborados bajo un concepto de cocina fusión nikkei y los calientes están basados en la gastronomía del sudeste asiático.

Komyūn cuenta con un colorido basement reservado para eventos privados. Tiene una capacidad para unas 25 personas, y originalmente iba a ser una ‘sala de música’, donde un sintetizador Yamaha del año ’69 formaba parte del decorado, pero el concepto fue reformulado y ahora dispone de un gran sillón de pana en forma de U, que estratégicamente apunta a una barra con un jardín vertical.

Como tema curioso, ofrece a sus visitantes la oportunidad de relajarse y jugar probando suerte con una máquina de peluches, lo que resulta una divertida sorpresa para quienes visitan por primera vez y no esperan encontrarse con este tipo de distracciones.

Sin duda, este espacio no sólo ofrece comodidad, distensión y privacidad, sino que resulta totalmente dinámico, perfecto para relajarse después de un duro día de trabajo o celebrar ocasiones especiales para toda la familia.

Una mesa grupal

¿Quién no ha soñado despierto en medio de sus ocupaciones del día a día, con escaparse a un destino turístico paradisíaco sin esperar a las ansiadas vacaciones de principios de año? Enero Restaurant y Aguaviva Bar entiende este deseo y se realza como una nueva propuesta gastronómica que extiende esta fantasía los 365 días del año en su local de Costanera que encara el Río de la Plata como muy pocos lugares de la ciudad.

La puesta en escena es muy divertida con plantas exóticas y figuras en tamaño real de animales como pavos reales y flamencos alrededor de todo el local. En el salón interior sobre 210 m² donde se despliega el restaurante, el comensal puede elegir entre diferentes microespacios, según la cantidad de personas o la ocasión que se celebre. Para los grandes grupos de comensales ofrecen una mesa grupal de hasta para 18 personas donde reposa una enorme y moderna cava de vinos. La gran mesa de terrazo está sobre un piso revestido en mosaicos calcáreos de colores, y cuyo mobiliario son unas cómodas sillas de madera con respaldo, revestidas con la tenue iluminación de lámparas colgantes.

En este sector privado el servicio es el mismo que para todo el salón, pero los comensales pueden disfrutar de los manjares del chef de manera más íntima y relajada tal como si estuvieran en casa. Ideal para festejar cumpleaños, reuniones corporativas o cualquier celebración que permita disfrutar preparaciones gourmet de calidad, sin perder la calidez que generaría el mismo encuentro en un hogar.

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En el primer piso

Lo que en 1999 nació como una aventura culinaria, hoy es un clásico ineludible en la ciudad donde es posible conocer verdaderos sabores del sudeste asiático. Con su cocina vietnamita, Green Bamboo ofrece una experiencia auténtica con una propuesta que continúa cautivando a quienes ya lo conocen y sorprende a las nuevas generaciones, marcando así su vigencia actual.

Su cocina se acompaña de excelente manera con cocktails inspirados en los sabores y paisajes del Vietnam tropical, son tragos con textura, frescos y diseñados para acompañar su cocina. La carta de vinos es amplia y con variedad de varietales con buenas opciones. Se sugiere observar el recuadro de recomendados para acompañar opciones de platos con frituras, picantes, pescados y platos a las brasas. Es así que con su cocina vietnamita, Green Bamboo sigue conquistando paladares, cautivando a quienes ya lo conocen y sorprendiendo a nuevas generaciones. Tras pasar la puerta gobernada por su gran lucky cat, si el comensal quiere vivir la experiencia desde un lugar más privado, se dispone en su primer piso un espacio para grupos de 12 personas con mesas y cojines para sentarse en el piso y comer como un auténtico vietnamita, con luz tenue y vistas al salón principal y la barra. Esta área privada también puede reservarse para celebrar cumpleaños o eventos.

A puerta cerrada

Desde 1971, Hard Rock Café sirve hamburguesas a leyendas que aman el excelente sabor y el Rock n’ Roll. La firma Steak Burger de la marca obtuvo premios como “Fan Favorite” en el 2019 Riverwalk Fort Lauderdale Burger Battle, “Best Burger” en los Porthole Cruise Editor-in-Chief Awards 2019 y “Ultimate Ganador / Mejor en Miami” en el 2018 Miami Times Burgerfest.

Al igual que las cuerdas de una guitarra deben estar perfectamente afinadas para tocar una gran melodía, todos los detalles importan para la realización de los audaces platos y bebidas que se sirven en este legendario restaurante. Ampliando totalmente su propuesta, esta famosa cadena internacional, incorpora platos a su carta como finger food, sándwiches, entradas especiales con cortes de carne argentina, ensaladas, postres y milkshakes.

Hard Rock Café es un clásico ineludible en la Ciudad de la Furia, que invita a sus visitantes a deleitar paladares y oídos con su propuesta gastronómica que brilla al ritmo de su buena música. Para los eventos privados, cumpleaños o si se prefiere estar en un lugar más íntimo, Hard Rock (en sus locales de Recoleta y Puerto Madero), cuenta con dos salones a puerta cerrada, con mesas y sillas dispuestas para que el comensal pueda disfrutar de su propuesta desde este espacio. Siguiendo la ambientación de esta cadena internacional, estos salones privados son como mini museos del rock con instrumentos musicales y piezas de ropa de icónicos artistas del rock mundial.

Ariel Galván

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