Política

"El encubrimiento y la corrupción hicieron que haya una impunidad imposible de traspasar"

La madre de Andrea, quien falleció a los 28 años en el atentado a la AMIA, habló con ámbito.com sobre la búsqueda de justicia y su lucha por mantener viva la memoria.

A Andrea le gustaba caminar por la orilla del mar, sobre todo en los días nublados. También soñaba con dejar la Ciudad de Buenos Aires, donde había nacido, instalarse en un pueblito en alguna provincia junto a su futuro marido y abrir un jardín de infantes para poder estar en contacto con la naturaleza y ejercer su vocación: ser maestra jardinera.

Pero a los 28 años, el 18 de julio de 1994 a las 9.53, la bomba que estalló en la AMIA puso fin a sus ilusiones y a las de otras 84 personas y abrió un derrotero en la búsqueda de justicia que ya lleva 25 años.

“Este mes hubiese tenido la edad que yo tenía cuando sucedió el atentado”, recuerda su madre Sofía Guterman, una de las principales oradoras en el acto en homenaje a las víctimas, en diálogo con ámbito.com.

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<p>Andrea y Sofía Guterman. </p>

Andrea y Sofía Guterman.

Andrea había trabajado varios años en el jardín de infantes de Obras Sanitarias de la Nación. Tras la privatización del menemismo, fue despedida y estaba en la búsqueda de una nueva institución de jornada completa. Esa mañana iba a ir a la AMIA para dejar su curriculum en la bolsa de trabajo.

En esa época, sus padres vivían en Pasteur y Córdoba, a una cuadra del lugar. Cuando al mediodía, no tuvo noticias de ella, Sofía comenzó a temer que su única hija se encontrara entre las víctimas del trágico atentado terrorista.

Periodista: ¿Hubo algún avance en el camino a la justicia?

Sofía Guterman: No, a un cuarto de siglo ya la causa tendría que estar esclarecida y los profugados tendrían que estar donde les corresponde estar. Tenemos el problema que Irán no entrega a su gente y que están guardados y protegidos y mientras no se los pueda juzgar no se puede decir que la causa avanzó. Se hacen cosas que ayudan pero que no traen la justicia que esperamos.

Por ejemplo, el presidente Macri firmó el decreto declarando grupo terrorista al Hezbollah. Es algo que nosotros pedíamos años atrás y que ahora se da. Esta declaración es un avance pero no nos trae la justicia que nosotros esperamos.

P: Usted dijo en varias entrevistas que ya no cree en la Justicia y que apuesta a la Memoria, ¿Cree que aún pueda haber alguna esperanza en el caso AMIA?

S.G.: Acá desde el principio hubo mucho encubrimiento y los encubridores son tan responsables como los asesinos porque saben por qué los están encubriendo y a quiénes. El encubrimiento y la corrupción hicieron que haya una impunidad imposible de traspasar y por el otro lado, los iraníes que están sindicados como ideólogos y ejecutores del atentado, están en Irán y no quieren venir a nuestro país e Irán no los va a entregar. Por supuesto, algo de esperanza queda porque sino no seguiríamos luchando. Nosotros, todos los familiares, decimos que exigimos justicia y ejercemos la memoria porque durante 25 años hemos salvado el tema AMIA del olvido por medio de la memoria.

P: Esta semana en el Congreso obtuvieron dictamen tres proyectos de ley para incorporar el juicio en ausencia a nuestra legislación, lo que podría permitir juzgar a los autores del atentado. ¿Está de acuerdo con esta iniciativa, cree que va a motorizar algo?

S.G.: Hay un antecedente de juicio en ausencia que es el de Astiz que fue condenado (en Francia) por el asesinato de las monjas francesas. En este momento, el juicio en ausencia en nuestro país es aprobado por muchos, pero también despierta rechazos. Serviría para decir, se invierten los papeles, se castiga a los asesinos y se salva a las víctimas porque la legislación que tenemos ahora, ampara a los asesinos y desprotege a las víctimas. En el juicio en ausencia se establece la defensa con todas las garantías, que puede ser una defensa puesta por el Estado argentino, como bien puesta por Irán y ahí podría haber algún resultado. No sé si nosotros lo vamos a ver. Esto lleva mucho tiempo. Suponiendo que esto llegue a algún resultado, yo creo que quedan muchos años de exigencia de justicia.

P: ¿El precandidato a vicepresidente del oficialismo, años atrás senador por el kirchnerismo, Miguel Ángel Pichetto, sostuvo el otro día que el memorándum con Irán no “fue un delito”, sino un “error político”. Usted fue muy crítica con el memorándum, ¿qué le parecieron sus palabras?

S.G.: No me gustó lo que dijo. Yo lo vi a Pichetto en el plenario del Senado cuando avaló el memorándum y era bastante drástico en su defensa. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en su libro también lo trata a la ligera como si fuera una ingenuidad que cometió el Gobierno. Es muy terrible, porque era negociar con los asesinos. Entonces, para nosotros era como que estaban negociando nuestros muertos. No me parecen acertadas las palabras que dijo y no me pareció acertado el memorándum.

P: La Argentina, como sociedad ¿cómo ha elaborado colectivamente la memoria de la AMIA?

S.G.: A nosotros los familiares nos costó muchísimo esfuerzo hacer entender a parte de la sociedad que la AMIA nos pasó a todos. Atentaron contra una institución judía pero hubo muertos católicos, hubo muertos judíos. Los terroristas no pidieron documento de identidad para matar, pudo haber tocado en cualquier otro lugar y tenemos que estar atentos de que no vuelva a pasar. La memoria ayuda a crear una responsabilidad para que se hable del terrorismo internacional y no se repitan las historias trágicas.

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<p>Andrea Guterman falleció a los 28 años en el atentado a la AMIA. </p>

Andrea Guterman falleció a los 28 años en el atentado a la AMIA.

P: Usted fue maestra y recorre el país haciendo docencia, dando charlas a los más chicos que nacieron tras el atentado para mantener viva la memoria, ¿cómo es esa recepción?

S.G.: Llevo a 85 víctimas con nombre y apellido, con rostros, con sueños, con cosas que les gustaban. Trato de humanizar esa cifra y eso va sembrando, va haciendo que jóvenes que aún no habían nacido, se interesen por el tema. La recepción es fabulosa. Preguntan, lo toman como algo totalmente nuevo, porque en la casa no les hablaron nunca del tema o ellos no se preocuparon en averiguar. Es una misión ir llevando algo que no tiene la justicia que se debe y que aunque la tuviera, forma parte de la memoria. El relato de boca en boca y de persona a persona es algo que crea las historias. Las historias hacen que las cosas no se olviden.

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