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El escrutinio dio ganador a Evo Morales pero la región exigió un recuento de la OEA

Argentina, Brasil, Colombia y Estados Unidos exhortaron a Bolivia a trabajar en conjunto con la organización para garantizar resultados transparentes y también sugirió la celebración de una segunda vuelta. La Unión Europea también compartió esa posición.

La Paz - El presidente boliviano, Evo Morales, ganó en la primera vuelta unas elecciones marcadas por el lento recuento de los votos, informó el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Sin embargo, el resultado fue cuestionado por Argentina, Brasil, Colombia y Estados Unidos, que exigieron que los resultados sean verificados por la Organización de los Estados Americanos (OEA)

De acuerdo con la página electrónica del TSE, Morales obtuvo el 47,07% de los sufragios, inalcanzable para el opositor Carlos Mesa, que sumó 36,52%. Las cifras incluyen los votos válidos de quienes viven en Bolivia y de los ciudadanos diseminados en 33 países del mundo. De esta manera, Morales obtuvo el triunfo para un nuevo mandato hasta 2025.

Mientras tanto, las cuatro naciones mencionadas afirmaron estar “preocupadas” por las “anomalías” presentadas en el “proceso de escrutinio y urgieron a las autoridades electorales a “trabajar con la Misión de Observación Electoral (MOE) de la OEA para garantizar un escrutinio transparente y creíble”.

“En el caso que la MOE no esté en condiciones de verificar los resultados de la primera vuelta, llamamos al Gobierno de Bolivia a restaurar la credibilidad de su sistema electoral a través de la convocatoria a una segunda vuelta electoral, que sea libre, justa y transparente, entre los dos candidatos más votados”, agregaron en un comunicado difundido en Bogotá. Argentina, Brasil, Colombia y Estados Unidos advirtieron que solo “reconocerán resultados que reflejen realmente la voluntad del pueblo boliviano”. Esta opinión también fue compartida por la Unión Europea (UE).

Más tarde, llegó la respuesta de Morales. “No quiero entender que la misión de la OEA ya está con golpe de Estado”, dijo en una conferencia de prensa, en la que volvió a acusar a su principal rival, el también expresidente Carlos Mesa, de tratar de robarle la victoria. “Es un golpe de Estado interno y externo. La OEA en su conjunto debería evaluar a ellos también, a la misión que ha venido”, agregó.

Igualmente, el líder izquierdista afirmó que aceptaría una auditoría del conteo final de votos por parte de la OEA, pero pareció rechazar su condición de que sus conclusiones sean legalmente vinculantes.

Morales incluso apuntó contra su oponente al cual acusó de pasar de “cobarde a delincuente” por alentar movilizaciones que se convirtieron en actos de violencia en los que fueron destruidas las instalaciones del tribunal electoral en al menos cinco departamentos (provincias). “Todo el pueblo boliviano sabía que era un cobarde. Ahora se ha demostrado que no solo era un cobarde, sino también fue un delincuente”, añadió el mandatario indígena, quien declaró el estado de emergencia frente a la ola de violencia que se registra en el país.

Las dudas que rodean el proceso electoral dejaron esta semana en evidencia a un país profundamente dividido, ya que las protestas fueron convocadas en las principales ciudades, donde los seguidores de Morales y Mesa organizaron demostraciones de unidad y fortaleza.

Con múltiples dudas sobre el conteo, parte de los habitantes de Santa Cruz, la ciudad más próspera de Bolivia y bastión de la oposición, iniciaron una huelga el miércoles. Calles y avenidas quedaron semivacías, por las dificultades para circular; sólo se veían algunos peatones, contaron corresponsales en el terreno. Los manifestantes impiden el paso con piedras, llantas, troncos de árboles y hasta con sus propios vehículos.

En otras zonas de Santa Cruz, como en los poblados rurales de La Guardia y El Torno, se registraron choques callejeros con piedras y palos entre opositores y oficialistas.

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