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El eslabón entre cadena productiva y alimentaria

Hoy en día se pierde o se desperdicia la tercera parte de la producción de alimentos en el mundo y esto es una barrera para alcanzar la seguridad alimentaria en un mundo con 815 millones de personas que padecen hambre. En 2015 los países adoptaron el reto de la Agenda 2030 en el cual, entre todos los objetivos que se plantearon, está el de reducir a la mitad la pérdida o desperdicio de alimentos para el año 2030.

La pérdida y el desperdicio de alimentos hacen referencia a su merma en las etapas sucesivas de la cadena de suministro de alimentos destinados al consumo humano. Los alimentos se pierden o desperdician en toda la cadena, desde la producción inicial hasta el consumo final de los hogares.

Como tendencia general, los países en desarrollo sufren más pérdidas de alimentos durante la producción agrícola, mientras que el desperdicio a nivel de venta minorista y del consumidor tiende a ser mayor en las regiones de ingresos medios y altos -donde representa el 31%-39% del desperdicio total- frente al 4-16% de las regiones de ingresos bajos. El 54% de desperdicio de alimentos en el mundo se produce en las etapas iniciales de la producción, manipulación y almacenamiento postcosecha. El 46% restante ocurre en las etapas de procesamiento, distribución y consumo de los alimentos.

Esto significa que todos los actores de la cadena estamos implicados en reducir la pérdida y desperdicio, o sea, un mundo sostenible no es sólo un mundo en el que la producción sea sostenible, también el consumo tiene que ser sostenible.

De esta forma toma relevancia que los restaurantes también puedan ser sustentables, no sólo por aquellos alimentos que compran sino también por lo que cocinan y cómo. En la cadena productiva y alimentaria, los restaurantes son un eslabón de lo que el consumidor se alimenta y para ello el restaurante adquiere un rol adicional: lograr que el consumidor pueda alimentarse de forma sustentable, o mejor dicho, de forma más sana para cuidar la salud.

Es importante que los restaurantes tengan conciencia de cómo preparar los alimentos, de utilizar íntegramente las frutas, verduras, pescados y carnes para no desperdiciar alimentos, que tengan una política de que el consumidor se pueda llevar a su casa los sobrantes, y demás.

Con un problema cada vez mayor de la obesidad y la alimentación sana, también juegan un rol sobre el consumidor y la preparación de los alimentos. Por ello es necesario que los restaurantes puedan producir alimentos más sanos y de mayor calidad nutricional, así como de recuperar las dietas o alimentos tradicionales.



(*) Oficial a cargo de la Representación de la FAO en Argentina

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