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El Estado Islámico agoniza en el 1% de su antiguo "califato"

Los yihadistas están militarmente aniquilados. Donald Trump ya prepara un anuncio formal. Sin embargo, siguen siendo una amenaza terrorista para muchos países.

Beirut - El grupo terrorista Estado Islámico controla hoy menos de 1% de su “califato” autoproclamado, que abarcaba amplias regiones de Siria e Irak, anunció ayer la coalición internacional.

Los yihadistas lograron capturar grandes sectores de esos dos países en 2014, pero las ofensivas internacionales en apoyo de fuerzas locales redujeron casi hasta la insignificancia el territorio bajo su control.

Ahora quedaron acorralados en un último foco en el este de Siria, en la provincia de Deir Ezor, fronteriza de Irak, ante el empuje final de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), alianza árabe-kurda apoyada por la coalición internacional liderada por Estados Unidos.

En Siria, estas “fuerzas aliadas liberaron alrededor del 99,5% de los territorios controlados por EI”, anunció la coalición en un comunicado.

“Mientras seguimos presionando a los combatientes del EI que se encuentran en un sector cada vez más pequeño, menos de 1% del ‘califato’, los yihadistas intentan escapar mezclándose con mujeres y niños inocentes que huyen de los combates”, añadió el comunicado.

“Esas tácticas no van a funcionar”, indicó un comandante adjunto de la coalición, el general británico Christopher Ghika, citado en el texto.

Las FDS operan actualmente en la provincia de Deir Ezor contra el último bastión de EI, cerca de la frontera iraquí, un sector de 4 kilómetros cuadrados (ver nota aparte).

El miércoles, el presidente estadounidense Donald Trump se mostró muy optimista al estimar que la victoria contra los yihadistas era inminente.

Ya en diciembre había anunciado la retirada de 2.000 soldados estadounidenses desplegados en Siria para respaldar a las FDS. “El anuncio formal de que tomamos el 100% del califato debería intervenir la semana que viene”, dijo el miércoles.

“No quiero anunciarlo muy pronto”, subrayó. “Aún hay algunos focos”, “que serán cada vez más pequeños” pero “pueden ser peligrosos”, reconoció el mandatario republicano.

Desde hace unos días se suspendió la ofensiva de las FDS, porque sus combatientes explican que los yihadistas utilizan a los civiles aún presentes en el bastión como “escudos humanos”.

“Las FDS suspendieron desde hace unos días su ofensiva, lo que les permite reorganizarse y reforzar sus posiciones”, confirmó ayer en una conferencia de prensa en París el portavoz del Estado Mayor francés, el coronel Patrik Steiger.

Desde hace varios días, centenares de personas, mujeres y niños con sus pocos bultos, llegan a las posiciones controladas por las FDS, huyendo del último bastión de EI.

Desde principios de diciembre más de 37.000 personas huyeron de este último reducto yihadista, principalmente familias de los combatientes de EI, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Entre ellos hay unos 3.400 yihadistas, según la misma fuente. También hay extranjeros, familiares de yihadistas, bajo custodia de las FDS y que reclaman ser repatriados hacia sus países de origen.

A pesar de la presión de parte de la opinión pública, que teme un rebrote del terrorismo islamista, Francia resolvió el regreso de los yihadistas franceses. Su cantidad no se conoce, pero las diferentes fuentes evocan el caso de unas 130 personas, entre ellas unos cincuenta hombres y mujeres y decenas de niños.

Los especialistas advierten que el EI puede estar diezmado en lo militar, pero que mantiene su poder de atracción dentro de las comunidades musulmanas de diversos países, por lo que su peligrosidad debe seguir siendo tomada en cuenta por las agencias de seguridad.

Más allá del caso de Francia, el retorno de esas personas que quedaron varadas en la guerra preocupa a varios países europeos.

El miércoles, en un campamento de desplazados en el norte de Siria, decenas de mujeres extranjeras y sus niños recién llegados desde el último bastión de EI esperaban en una zona para que se les atribuyera una carpa.

Las mujeres vestidas con niqab (velo integral) hablaban a sus hijos, pálidos y flacos, en inglés o en francés.

El conflicto en Siria, que comenzó en 2011, se volvió más complejo con los años y la intervención de múltiples actores extranjeros. Desde entonces dejó más de 360.000 muertos y millones de desplazados.

Agencia AFP y Ámbito Financiero

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