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El éxito del delivery para perros y gatos: "No tuve suerte, fue persistencia y pasión"

Desde hace dos años, Mis Pichos conecta las veterinarias en distintas ciudades para asegurar el stock de los productos y con un único precio, que se fija como un promedio de todos los ofrecidos.

Es el país de los perros y gatos: en la Argentina casi el 80% tiene al menos uno de ellos en su casa y sus deseos son órdenes. Los dueños invierten por mes lo necesario en alimentos, medicamentos y otras necesidades, pero cada vez son más específicos y no siempre se consiguen a la vuelta de la esquina. Cuando Gonzalo Sisack Novillo entendió que “la mitad de esas personas tienen problemas para conseguir esos productos”, decidió aprovechar la experiencia adquirida en la veterinaria familiar en Tucumán para desarrollar la app Mis Pichos con dos preceptos: que el cliente consiga todo lo que necesita y lo reciba en su casa en un plazo de cuatro horas.

Desde hace dos años, Mis Pichos conecta las veterinarias en distintas ciudades para asegurar el stock de los productos y con un único precio, que se fija como un promedio de todos los ofrecidos. Cada negocio paga 9% + IVA de cada venta y se encarga del envío. Con ese esquema ya logró posicionarse como el sitio N°2 en ventas online de alimentos balanceados, con más de 25.000 compradores registrados solo en Capital y GBA y una lista de espera de pet shops que quieren sumarse a la app.

Sisack Novillo fue uno de los participantes del programa de capacitación gratuita Impulsá con Facebook, para fomentar la inclusión de pymes y emprendedores en la economía digital, donde dialogó con Ámbito.

Periodista: ¿Por qué se complica conseguir los productos?

Gonzalo Sisack Novillo: Por la falta de lugar en los locales. Con mi papá teníamos una veterinaria en Tucumán en la que vendíamos de todo porque el negocio era grande, pero en ciudades como Buenos Aires es imposible. En los barrios, los locales son cada vez más pequeños por los altísimos alquileres. Cuanto más cara es una ciudad, el problema se agrava.

P: ¿Cómo creciste en tu carrera como emprendedor?

GSN: Tuve que trabajar personalmente muchas cosas, al principio tenía un montón de respuestas negativas porque no estaba comunicando bien la idea. No sabía por qué los potenciales clientes me decían que no, hasta que una amiga que es couch me hizo dar cuenta: “Tienen miedo”. Claro, nunca habían necesitado vender por internet y ese algo nuevo que aparecía representaba un problema. Tuve que tener sensibilidad para interpretar qué pasaba, enfrentar las cosas e intentar modificarlas: empecé a cambiar los que les decía y hasta la ropa que me ponía cuando los visitaba.

P: ¿Qué podés recomendar desde esa experiencia?

GSN: Que en Argentina tenes que tener mucho cintura y flexibilidad y saber que todos los días te van a cambiar las reglas de juego. Tenes que arrancar sabiendo eso y aprender a moverte de un escenario a otro. Y que no existe el momento ideal. Ahora estamos en un contexto bastante difícil, pero las crisis e inestabilidades pueden ser una oportunidad: cuando todo es estable uno funciona mejor, pero también funciona mejor la competencia.

P: ¿Cuál es el principal error que se debe evitar?

GSN: Hay que tener muy en cuenta el tipo de cultura de tu empresa, aunque esté formada por dos personas. Qué te mueve, cuál es tu motivación, y entender cuál es la motivación del otro y saber si van en la misma dirección. Porque en el afán de hacer, de avanzar, a veces no te haces esa pregunta porque no queres escuchar la respuesta. Entonces tomas gente con motivaciones totalmente diferentes a las que les puede ofrecer la empresa y eso, tarde o temprano, termina “haciendo ruido”.

P: ¿Cómo hay que elegir el emprendimiento?

GSN: Te tiene que motivar la pasión, porque si partís de la base de hacer un negocio le vas a errar. Hay muchas maneras de hacer plata, pero quizás solo una te va a hacer feliz. La realidad es que no necesitas demasiada plata, yo vine de Tucumán a Buenos Aires con mis ahorros para cinco meses, pero sabía que estaba dispuesto a dejar todo para lograrlo.

P: ¿El del emprendedor es un camino solitario?

GSN: Es un camino bastante difícil y al final del día estas solo, pero vale la pena armar un equipo. Para eso no hay que buscar amigos, sino personas que te complementen, que tengan algo que no tenes, pero los mismos valores.

P: ¿Qué afecta más en la crisis actual? ¿La suba del dólar o la inflación?

GSN: Afortunadamente, en la Argentina el negocio de las mascotas es tan grande que las marcas internacionales tienen su fábrica acá. Pero como tenemos un ticket promedio bastante alto, por encima de los $2.000, es un mercado sensible a los precios: un aumento de 20% representa unos $500. El cliente te pregunta: ¿Qué pasó? Cuando los productos suben 20% de un mes a otro no hay bolsillo que aguante.

P: ¿Cuál es el próximo paso de la empresa?

GSN: Abriremos una filial en Chile antes de fin de año, porque nuestro modelo se replica a la perfección allá: hay miles de veterinarias y miles de compradores con problemas para conseguir determinados productos. Y el año que viene planeamos inaugurar otra en México, para eso estamos levantando una ronda de inversión de un millón y medio de dólares.

P: ¿Es importante la suerte?

GSN: Si algo que no tuve fue suerte. De hecho, en mi primera experiencia perdí todo, despedí empleados y me volví a Tucumán. Después conseguí una inversión, pero me la rechazaron el día que iba a firmar. También me presenté a un concurso oficial que otorgaba fondos: se los dieron a 17 participantes de 20 que se presentaron y quedé afuera. Lloré y me frustré, me dijeron 50 mil veces que no. Si algo no tuve fue suerte, pero tuve persistencia y pasión.

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