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“El flujo de inversiones no está detenido, hay una operación más de goteo”

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Milita en política desde los 15 años. Veterinario de profesión, político de oficio, futbolero por elección. El embajador uruguayo en la Argentina, Héctor Lescano Fraschini, en un mano a mano con Ámbito Biz.

Héctor Lescano Fraschini tiene una rutina cada día, hace un recorrido a pie que le demanda poco más de una hora. El punto de partida es la Residencia de Uruguay en Buenos Aires, una casa histórica ubicada en av. Figueroa Alcorta y Ortiz de Ocampo, el destino final no puede ser otro que la Plaza Artigas, donde se encuentra el busto del prócer oriental, ubicada en av. Del Libertador y Tagle, donde suelo "tomarme unos minutos para la reflexión", cuenta Lescano, veterinario de profesión y con una extensa y reconocida trayectoria pública, política y social, siendo ex ministro de Turismo y Deportes del Uruguay (2005 - 2012); diputado y senador por el Frente Amplio.

"Disfruté mucho la labor parlamentaria. Pasé años muy lindos, aunque luego tuve el honor de formar parte del Poder Ejecutivo, en los gabinetes del Presidente (José) Mujica y luego con el doctor Tabaré Vázquez. Y hoy tengo el privilegio de representar a Uruguay en la Argentina", cuenta quien fue presidente del Partido Demócrata Cristiano, espacio político en el que ha mantenido una ininterrumpida militancia desde sus 14 años, desempeñando cargos nacionales e internacionales.

Periodista: Comenzó a militar siendo adolescente. ¿Cuáles fueron los hechos que más lo marcaron en su extenso recorrido político?

Héctor Lescano:
Son varios los sucesos que me han marcado. El más fuerte que vivió mi generación fue la dictadura militar, que demostró ser definitivamente lo peor. Ese tiempo la pasé mal. Yo tenía la categoría C de la llamada "Fe Democrática". No podía ocupar cargos públicos, no podía ni siquiera integrar una directiva de un club de fútbol. Todo mi recorrido lo realicé en filas del partido Demócrata Cristiano, qué fue fundador del Frente Amplio y que tuvo un relacionamiento internacional importante incluyendo al también pequeño núcleo demócrata cristiano en la Argentina, con el cual compartimos muchas experiencias comunes. Quisiera recordar la figura del doctor Carlos Auyero, gran político, gran amigo, un hombre que -con todo respeto- hoy sería tan necesario en la política Argentina.

P.: El año que viene hay elecciones simultáneas en ambos países. ¿Cuál es su expectativa?

H.L.: Yo que no puedo ni debo inmiscuirme en la política Argentina. Lo importante es que los dos países van a resolver democráticamente. Recuperar la credibilidad política de la gente es uno de los objetivos más importantes qué debemos tener los gobiernos, los partidos políticos. Hay que seguir mejorando para avanzar en términos de participación y de calidad democrática. Por otro lado, en Uruguay no hay lugar para sorpresas, no hay espacio para outsiders de la política. El pueblo determinará permanencia o alternancia, pero todo en una instancia de democracia.

P.: La Argentina no está atravesando un buen momento coyuntural. ¿Repercute esto del otro lado del río?

H.L.:
Alguien dijo alguna vez que la Argentina se resfría y Uruguay se agarra una gripe. Seguimos con preocupación las dificultades por las que atraviesa el país con el mayor deseo de que estás sean superadas, no sólo porque siempre están relacionadas con la situación en Uruguay sino para beneficio del pueblo argentino.

P.: ¿Hoy la Argentina es un país atractivo para el empresariado uruguayo?

H.L.: En términos generales podría decir que sí. De hecho se están realizando reuniones de presentación de condiciones, tanto en Uruguay como en la Argentina. Es tema de ida y vuelta y la idea nuestra desde la embajada es ayudar a los empresarios uruguayos a que encuentren oportunidades, fundamentalmente en el área de servicios vinculados a consultoría, software, turismo. También en el campo todavía hay un terreno fértil de acción conjunta.

P.: En los últimos años la corriente fue de aquí hacia Uruguay

H.L.: Es verdad. La Argentina tuvo una participación muy importante en el incremento sostenido de la inversión extranjera directa, qué fue muy favorecida por la previsibilidad del rumbo económico, de la política muy marcada desde el inicio por el ministro de economía Danilo Astori, de la certeza jurídica y su nivel de independencia, ambos elementos fundamentales en la generación de confianza del inversor. Cabe aclarar que no estamos en el momento de pico, sobre todo en inversiones agropecuarias e inmobiliarias.

P.: ¿El amesetamiento se debe a las vicisitudes de la economía en la Argentina?

H.L.: El flujo de inversiones no está detenido, lo que hay una operación más de goteo. El movimiento del dólar se reflejó de alguna manera en Uruguay y las autoridades vienen siguiendo muy de cerca el proceso de la economía Argentina. Pero todavía no podemos hablar de un amesetamiento y mucho menos de una caída sostenida.



P.: ¿Cómo está la balanza comercial entre ambos países?

H.L.: Está superavitaria a favor de la Argentina en el marco de un cierto declinamiento de la actividad comercial qué tiene causas variadas. Pero asistimos a la voluntad política de destrabar todos aquellos temas puntuales que estamos encontrando, a los efectos de poder incrementar el flujo comercial. En ese aspecto actualmente hay un intercambio de visión de oportunidades, de realización de negocios, tanto de las autoridades argentinas como de las uruguayas.

P.: ¿Cuáles son esas dificultades?

H.L.: Por ejemplo temas de exportación y de tasas. Argentina está planteando desde el primer momento su oposición a una tasa consular. Uruguay debió apelar a ella por razones fiscales, en un esfuerzo por mantener los términos del déficit para mayor control posible y de mantener un presupuesto quinquenal que se está discutiendo en este momento, dentro de la previsibilidad de la política económica uruguaya, qué ha sido un eje fundamental de la acción del gobierno en los últimos 16, 17 años. La idea es ir progresivamente disminuyendo esa tasa (hoy es el 1%) hasta quedar en cero. Eso será teóricamente en el año 2020 o 2021, pero lo importante es que hay una voluntad política expresada por nuestras autoridades, que es llegar a ese objetivo lo más rápido posible. Luego hay temas que se arreglan directamente desde nuestro departamento económico y comercial. Ahí temas vinculados a servicios al turismo, pasos de frontera, hasta cuestiones vinculadas a la carne aviar, abejas reinas, semen ovino y bovino, que son productos donde la biotecnología está teniendo un avance muy importante.

P.: ¿Y el tema autopartes?

H.L.: Es quizá el problema que más interés tiene el gobierno uruguayo de llegar a un arreglo con la Argentina, en particular a la incidencia que está teniendo en la producción la ley de protección del autopartismo en la Argentina. Se está discutiendo de un lado y del otro. A decir verdad esto afecta a un sector de la producción uruguaya que viene desde hace años trabajando y afecta también en términos simbólicos al proceso de integración.

P.: ¿La suba del dólar puede afectar el arribo de turistas argentinos a Uruguay durante el verano?

H.L.:
Primero quiero recordar que en 2017 ingresaron al país 2,6 millones de visitantes argentinos, (24,1 % más que el año anterior). Creo que es muy prematuro hablar del verano. De todos modos, es cierto que hay una preocupación del sector privado por lo que pueda suceder. En ese sentido, es necesario tomar las precauciones políticas y articular los estímulos necesarios para evitar dentro de lo posible una merma fuerte en la temporada estival. Son muchas las manos de obra directas e indirectas que genera el turismo en el Uruguay.

P.: ¿Existe alguna iniciativa en conjunto en materia de turismo entre ambos países?

H.L.: Sí. Se está haciendo un trabajo en destinos lejanos para que los turistas visiten ambos países. El turismo viene creciendo a pasos agigantados y este tipo de iniciativas conjuntas son esenciales.

P.: ¿Uruguay hoy quiere negociar con el mundo?

H.L.: Sin dudas. Es hora de mirar al mundo y en este momento más que nunca, donde el proteccionismo está primando en los países más poderosos. Recientemente el presidente Vázquez viajó a México para avanzar en el acercamiento con la Alianza del Pacífico, qué es una línea que se está trabajando. También se está intentando poner toda la voluntad posible en el famoso acuerdo con la Unión Europea, qué sería un paso muy adelante.

P.: ¿Y a nivel Mercosur?

H.L.: En ese caso hay que tener en cuenta los tiempos políticos que marcan la agenda de algunos países, por ejemplo la incertidumbre en Brasil, que esperemos se resuelva dentro de poco. La idea del presidente Vázquez es aprovechar en términos de política activa la presidencia para que no culmine en diciembre en una reunión protocolar, con una declaración retórica, sino encontrar oportunidades concretas. Quizá una reunión cumbre de presidentes a medio tiempo, puede ser en septiembre u octubre, para poder ir directamente a las grandes decisiones políticas. Es hora de tomar decisiones políticas de fondo

P.: ¿Qué oportunidades de negocios ofrece Uruguay para el inversor argentino?

H.L.: En materia de servicios se están instalando muchas empresas, consultorías, call centers. Hay muchas compañías argentinas en las zonas francas. El sector inmobiliario siempre es un sector atractivo para el argentino y también en el turismo, o el sector agropecuario, que está lejos de haber encontrado un techo. Uruguay está avanzando con equipos técnicos en la búsqueda de nichos y condiciones que aseguren una frontera comercial sin opacida- des y transparente desde el punto de vista de normas internacionales

P.: Más allá de los tradicionales: ¿ve algún nicho interesante a explorar?

H.L.: Hay aspectos vinculados a la energía, que ocupa un lugar importante en la agenda. También el tema del gas es de gran importancia. Uruguay no tiene ni gas ni petróleo y tiene esa necesidad para mejorar competitividad y calidad ambiental.

P.: ¿En qué quedó el proyecto de la regasificadora?

H.L.: En su momento, Uruguay intentó poder complementarse con la Argentina y el tema estuvo en agenda. El proceso uruguayo sigue abierto porque hay privados interesados, pero también es muy cierto que la Argentina tiene un nuevo paradigma en su matriz energética con todo el impresionante proyecto que significa Vaca Muerta.

P.: ¿Cuántos uruguayos hay hoy en la Argentina?

H.L.: No tenemos un censo fidedigno, aunque nos gustaría encarar algún convenio con universidades para realizarlo. Sin embargo, suponemos que el 10% de la población uruguaya está en la Argentina, casi toda ella en Buenos Aires. Si hay proyectado un censo en el departamento de Colonia qué va a tener resultados muy fuertes en materia de residencia de población bonaerense sobre todo.

P.: ¿Cómo es su agenda al frente de la embajada?

H.L.: Es una agenda intensa tanto en términos de cantidad de eventos como de calidad, en el marco de un muy buen relacionamiento bilateral. Recuerdo el primer encuentro entre los presidentes Macri y Vázquez. Yo estuve ahí, fue una reunión muy pequeña donde realmente no hubo protocolo. Se avanzó en superar etapas anteriores y en el armado de una agenda positiva que hasta el día de hoy se mantiene. Esto supone los temas comerciales, políticos, de integración, el relacionamiento con la Cancillería. Y también supone atender los temas culturales que son el puente más transitado desde hace muchísimos años.

Por otra parte, el vínculo de cercanía entre la embajada y la colectividad uruguaya requieren atención permanente. Tenemos el lema de embajada abierta. También trato de seguir de cerca el buen funcionamiento de las 6 comisiones bilaterales. Muchas de ellas vinculadas a ríos y a todos los fluviales de la conexión binacional. Hemos tenido iniciativas y empujes importantes como el dragado de los canales. Hace poco tuvimos una videoconferencia ante la delegación del Comité Intergubernamental Coordinador de los Países de la Cuenca del Plata (CIC). La idea es trabajar en un fortalecimiento político y técnico de este comité y su estrecha relación con las comisiones binacionales, sobre todo la del Río de la Plata y el río Uruguay. Otra cosa muy positiva desde el punto de vista geopolítico es el avance de la Hidrovía Paraná-Paraguay, que después de dormir un tiempo está dando muestras de apoyo de los 5 países integrantes, y que podría tener un incremento de movimiento tal qué signifique una arteria potente para el proceso de integración.

P.: Habló de superar etapas anteriores. ¿Cuáles cree usted que fueron los principales cortocircuitos con el Gobierno anterior?

H.L.: La política económica que llevó adelante el Gobierno anterior en términos soberanos impedía o limitada compartir lo que es el eje de la política internacional uruguaya, que al decir de nuestro canciller, es internacional o no es. Uruguay tiene que tener una apertura al mundo permanente y las medidas más proteccionistas fueron una complicación en este sentido. El tema del "corralito", las dificultades del acceso al dólar. El decreto impidiendo el traspaso de mercadería a nivel fluvial de cargas provenientes del Mercosur significó un problema muy importante, afectando no sólo a empresas, sino también a trabajadores de los puertos. También tuvimos varias dificultades en las comisiones binacionales. Y desde luego el tema de la planta de celulosa. En Fray Bentos significó estar varios años en conflicto, primero con el corte de los puentes y luego el bloqueo permanente que afectó muchísimo el flujo de turistas. Por el puente San Martín pasaba más del 60% del turismo argentino, lo cual significaba casi un monocultivo con Uruguay en esa materia. Tuvimos muchas dificultades de facilitación del comercio.

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