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El Gobierno chileno advirtió un fin de año "muy malo" para la economía por las protestas

El recién asumido Ignacio Briones afirmó que la imagen del país en el exterior quedó dañada. Las marchas mantenían el pulso en el centro de Santiago.

Santiago - La economía chilena va a sufrir un cierre de año “muy malo” a causa de una inédita crisis social marcada por violentas protestas, afirmó el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, un día después de asumir el cargo en medio de un esperado cambio de gabinete.

El mandatario Sebastián Piñera removió el fin de semana a ocho de sus ministros, incluido el cuestionado titular del Interior y primo del mandatario, Andrés Chadwick, e integró su gabinete con políticos jóvenes para intentar contener la crisis. Pero lejos de calmar las protestas, los movimientos ministeriales generaron graves disturbios en el centro de Santiago.

La crisis “va a significar un fin de año muy malo para la economía chilena, pero lo más preocupante es que las señales que hemos dado hacia afuera van a generar una merma en la inversión”, dijo el flamante jerarca de Hacienda a radio Cooperativa. “Tenemos una nueva realidad” y habrá que “sincerar” las previsiones oficiales, que esperaban un crecimiento en torno al 2,5% este año.

Diez días después del inicio del estallido social -que suma 20 muertos y unos mil heridos-, el comercio es uno de los sectores más afectados por los disturbios. En el centro de la capital, la paralización es casi total y los centros comerciales -incluido el más grande de América del Sur, ubicado a unos 6 kilómetros de la sede del Gobierno- transitan su segunda semana sin ventas.

“Hay emprendimientos y empresas completamente dañadas que no van a poder operar en los meses que siguen”, quemadas y saqueadas en medio de las protestas, más los daños provocados al transporte, en especial al metro capitalino, generan “un escenario que es complicado”, completó el jerarca.

Con el modelo económico en el centro de las protestas, Briones tendrá la misión de administrar los recursos que permitan financiar la agenda social lanzada por Piñera con el fin de aplacar la crisis. El aumento de las pensiones más bajas es una de esas propuestas.

En ese marco, la inédita crisis social en Chile ha llevado a varios de los empresarios más prósperos del país a hacer autocrítica e incluso a proponer mejorar las condiciones salariales de sus empleados.

Alfonso Swett, presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), reconoció a medios locales que deben ejecutarse cambios. “Sabemos que tenemos que agrandar nuestras manos, meternos las manos al bolsillo y que duela”, aseveró Swett, cabeza de uno de los gremios empresariales más poderosos de Chile.

Swett afirmó que existe la “convicción” en su sector de que se deben mejorar las condiciones de los trabajadores.

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