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El impecable realismo de Werner Bishof

En los Encuentros del Festival de la Luz se exhibe esta muestra del fotógrafo suizo que retrató las luces y sombras del siglo XX.

En el marco de los Encuentros Abiertos del Festival de la Luz 2016 con una programación de 110 muestras, 300 autores, 26 países, imposible de cubrir periodísticamente, nos referiremos a la que se exhibe en el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco. Este museo cumple 15 años de presencia en el quehacer fotográfico con muestras de Marc Ferrez, Martín Chambi, Juan Rulfo, Robert Frank, Leo Matiz y Pierre Verger, entre otros, americanos por nacimiento o convicción. Se trata de la muestra de Werner Bishof (Suiza, 1916 - Perú, 1954) que consta de 50 fotografías, bajo la curaduría de su hijo Marco Bishof, a cargo del archivo, Leila Makarius y Jorge Cometti, director del Museo.

Es un recorrido por Latinoamérica que comenzó en México, continuó en Panamá y Chile, y finalizó en los Andes Peruanos, donde perdió la vida en un accidente a los 38 años. Bischof, uno de los más importantes fotoperiodistas del Siglo XX, cubrió los efectos de la Segunda Guerra Mundial viajando en bicicleta, entre 1945 y 1946, por una Alemania, Francia e Italia desvastadas, con poblaciones hambrientas, niños entre los escombros y gente durmiendo en la calle. Su apasionamiento por Latinoamérica se reveló después de haber registrado tan graves acontecimientos. Este encuentro revitaliza su energía y confiesa que es capaz de emocionarse y volver a sentir confianza en sí mismo. Bishof perteneció a la famosa agencia Magnum que integraban Frank Cappa, Henri Cartier-Bresson, David Seymour y Ernst Haas.

En las obras exhibidas, en blanco y negro y de 40 x 50cm, se encuentra lo que Cometti señala: "Bishof era un fotógrafo de personas", y salvo los dos retratos de Frida Kahlo en su casa, no hay retratos de gente conocida; son hombres, mujeres y niños anónimos, en las montañas y pueblos perdidos. Se destaca la foto de un hombre que desde la ventana de un ferry observa el 50° aniversario del Canal de Panamá. Otra foto emblemática es la de un niño que toca su flauta en un camino de Cuzco así como sus calles empinadas.

Sus encuadres son impecables, gran contraste de luces y sombras, extrema sutileza y perfección gracias a su gran maestría técnica con cámaras Rolleiflex y Leica III C de 35 mm. En su última carta a su mujer enfatiza su necesidad de la naturaleza: "Odio la vida civilizada, por eso quiero volver aquí otra vez a filmar". El Museo Fernández Blanco también celebra 12 años de estrecha relación cultural con la Embajada de Suiza, que auspicia la muestra. (Suipacha 1422. De martes a domingo).

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