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El MAMBA superó al fin sus varios traspiés

El más golpeado de los museos porteños, porque nació sin sede y estuvo cinco años prácticamente cerrado, hoy no deja de crecer.

El jueves pasado, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires presentó la extensa programación de 2019. El ministro de Cultura, Enrique Avogadro, elogió la gestión de la directora del Museo, Victoria Noorthoorn y, sobre todo, la vocación pública del Museo, abierto al desfile incesante de instituciones escolares. En efecto, los programas educativos del MAMBA son los más completos del país. Noorthoorn aclaró que imparten capacitaciones a más de 5.000 docentes de escuelas públicas y universidades y han realizado más de 100 acciones para relacionarse con la comunidad. Actividades a las que se suman los Programas Públicos con conferencias, seminarios, debates, talleres, ciclos de cine, performances y conciertos.

No obstante, el agradecimiento al apoyo del Estado que aporta el 85% del presupuesto estuvo en primer lugar. Desde 2013, fecha en que asumió la dirección, pudo llevar adelante una gestión que hoy lidera con 125 personas a cargo. Aún en tiempos de escasez, allí no falta dinero para el arte. Noorthoorn nombró entonces al gobierno que apostó a posicionar el arte en el Sur de la ciudad y a las empresas y donantes privados. Agregó que el MAMBA se postula para recibir el apoyo de una institución extranjera. Entre los logros de estos últimos cinco años, destacó que inauguraron 61 exposiciones y cuentan con 37 libros bilingües editados y repartidos en bibliotecas públicas. Hoy, aguardan un patrocinio para que los libros lleguen a los museos del circuito internacional. En 2019 diez artistas argentinos tendrán sus catálogos, una imprescindible tarjeta de presentación.

Con sus 11.000 m2 recién remodelados y una inversión en infraestructura de 64 millones de pesos, el MAMBA, dejó atrás su larga historia de dificultades. El jueves quedó en evidencia que, el más pasivo de los museos porteños, sencillamente porque nació sin sede y desde 2007 hasta 2011 estuvo cinco años prácticamente cerrado, no para de crecer.

Noorthoorn abundó en datos duros. El MAMBA ganó su autonomía, ya no depende de la Dirección de Museos y posee un presupuesto propio. La ampliación, que proseguirá este año, permite exponer la colección en una muestra que presenta 300 obras de más de 100 artistas y pone finalmente en la escena el arte argentino que nunca debió estar oculto. En primer lugar porque es un patrimonio que pertenece a la sociedad y, en segundo lugar, porque el Museo contribuye a forjar el gusto y avala con sus investigaciones y exhibiciones el valor estético y financiero del arte.

Entre los logros de estos cinco años está el arribo del Museo Picasso de París, la muestra y reconstrucción considerada “quirúrgica” de la famosa “Menesunda” realizada en 1965 por Minujín y Rubén Santantonín que, donada por la artista, pertenece al Moderno; después se mencionó la exhibición de Tomás Saraceno y la realizada conjuntamente con el Museo de Frankfurt, donde el arte de Latinoamérica dialogaba con el internacional. Con el afán de comunicación surgió “El Moderno digital”, el sitio web (museomoderno.org) que permite vivir la experiencia de recorrer el Museo y acceder a la información. Además, la plataforma Google Arts & Culture, ofrece el mismo ingreso. En 2019 la biblioteca del MAMBA con más de 7.000 volúmenes tendrá su nueva sede en la calle San Juan 350, mientras tanto, prosigue la digitalización de más de 15.000 documentos. Un tesoro al alcance de la mano de investigadores y estudiantes. Luego, el espacio de Conservación y Restauración, fundamental, dadas las características del arte moderno y contemporáneo, cuenta con cinco reservas para albergar un patrimonio que asciende a alrededor de 8000 piezas. Y hay una lista de obras que serán restauradas.

La temporada de este año la abrirá Max Gómez Canle (1972) el 7 de marzo con “El salón de los caprichos”, una retrospectiva de sus pinturas curada por Carla Barbero. También con el formato retrospectiva y confiando más en la calidad de las obras que en la censura del tiempo, se exhibirán las fotografías de 20 años de trayectoria de Flavia Da Rin (1978).

En abril se presentarán la muestra central: “Metafísica pampeana. Una historia de la imaginación en la Argentina”, curada por Javier Villa. La exhibición cruza la vastedad del territorio y la historia en un tiempo que va desde los principios del siglo XIX hasta el del arte más actual, con préstamos de más de diez museos mayormente provinciales.

En el área de Proyectos especiales figuran dos jóvenes dibujantes, Clara Esborraz y Andrés Aizicovich. En septiembre se presentará una muestra- homenaje del talentoso Alfredo Londaibere, artista que murió en el año 2017. Cerca de fin de año llega Ad Minoliti. Y en noviembre, Sergio De Loof desplegará su Rococó Trash asistido por Lucrecia Palacios y Wustavo Quiroga.

Con sus actividades, su bella tienda y una cafetería que ha ganado fama con un café que no necesita azúcar, recién llegado sin torrar desde Colombia, el MAMBA suma atractivos para atraer al público.

Y ¿cuál es el público que el MALBA intenta atraer? Noorthoorn señaló a la comunidad artística argentina, a quien se sorprende con el arte y queremos conmover y al potencial de los artistas y académicos que circulan por el mundo”.

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