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El mercado de Brasil festejó un avance clave de la reforma previsional

La medida es la más esperada por la comunidad de negocios debido a su impacto en la reducción del déficit fiscal y de la deuda pública. La Bolsa cerró por primera vez por encima de los 103.000 puntos.

San Pablo y Brasilia - La Bolsa de San Pablo superó ayer por primera vez los 103.000 puntos, celebrando un avance clave de la reforma jubilatoria, la más esperada por los actores económicos debido a su importancia para el equilibrio fiscal de Brasil.

Una comisión especial de la Cámara de Diputados aprobó en general el texto por 36 votos contra 13, y al cierre de esta edición se discutían punto por punto algunas disposiciones objetadas por algunos legisladores.

A partir de esto, la reforma previsional pasará para su tratamiento al pleno del cuerpo, aunque aún no está establecida la agenda de la votación.

El índice Ibovespa del mercado paulista reaccionó con una suba del 1,56%, finalizando la rueda a 103.636 unidades. En tanto, el real se fortaleció contra el dólar.

El entusiasmo de los operadores respondió a lo ocurrido en la comisión especial del Congreso, algo que, se cree, despeja considerablemente el camino para lo que viene en esa cámara y luego en el Senado.

La reforma de las jubilaciones es una de las promesas que le valieron al presidente de ultraderecha Jair Bolsonaro el apoyo de los mercados en las elecciones de octubre pasado.

De la misma depende que Brasil reduzca sus explosivas proyecciones de déficit fiscal y, de ese modo, pueda reducir su abultada deuda pública.

El proyecto inicial, elaborado por el ministro de Economía, Paulo Guedes, preveía un ahorro de 1,2 billones de reales en 10 años (más de 300.000 millones de dólares). Las modificaciones introducidas durante los debates, sin embargo, redujeron ese recorte en un 20%, una suma considerada aún aceptable por los inversores.

La reforma provoca fuertes resistencias de sectores que se verán perjudicados por el endurecimiento de las condiciones de acceso a una jubilación con beneficios completos, en un país que, en la actualidad, cuenta con uno de los regímenes previsionales más generosos del mundo.

El tratamiento del proyecto, con todo, no será sencillo, ya que, al tratarse de una enmienda constitucional, requerirá para su aprobación dos votaciones con una mayoría de tres quintos en cada cámara.

El presidente de la Cámara Baja, el conservador Rodrigo Maia, estima que el proyecto ya cuenta con los 308 votos necesarios (sobre un total de 513) para superar esa instancia y el Gobierno de Bolsonaro acentúa la presión para que eso ocurra antes del receso parlamentario de dos semanas que empieza el 18 de julio.

El propio presidente, un exmilitar, actuó abiertamente para poner al abrigo de la reforma a los cuerpos policiales que dependen del Gobierno federal, sin éxito hasta ahora.

Pero Bolsonaro, que el martes llegó a ser tratado de “traidor” en una protesta de comisarios en la Cámara de Diputados, no desiste de que sus planteos sean atendidos en los debates del plenario.

En un desayuno con diputados de la poderosa bancada del agrícola, ayer pidió hacer uso de “sentido común”, alegando que los policías “nunca tuvieron privilegios”.

Su superministro de hacienda, Paulo Guedes (ver pág. 17), tuvo que resignarse, por su lado, a que los regímenes de pensiones que dependen de los estados y municipios queden fuera de su reforma.

Y, sobre todo, fue derrotado, al menos por el momento, en su tentativa de imponer una transición de un régimen de reparto a otro de capitalización, donde los beneficios se obtienen según las aportes individuales de los trabajadores a lo largo de su carrera.

Brasil es uno de los pocos países que no exigen una edad mínima para el retiro laboral.

El régimen actual permite jubilarse a las mujeres que cotizaron durante 30 años y a los hombres que lo hicieron durante 35, sin una edad mínima, aunque el monto del beneficio mejora para quienes prolongan su vida laboral.

Un beneficio parcial puede ser obtenido por mujeres de 60 años y hombres de 65 si suman 15 años de contribuciones.

La “nueva previsión social” impondrá una edad mínima para gozar de una jubilación integral: 65 años para los hombres y 62 para las mujeres que hayan cotizado durante 35 y 30 años respectivamente.

Algunas categorías tendrán algunas ventajas: los profesores podrán jubilarse cinco años antes (si realizaron aportes durante 25 años) y los policías y agentes penitenciarios podrán retirarse a los 55 (si cotizaron 30).

Ámbito Financiero

y agencias Reuters y AFP

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