Economía

El nuevo mandamás del Fondo: los candidatos

Gane quien gane, la chance de que la Argentina renegocie su ya multirrenegociado acuerdo con el FMI en 2020 se acerca al 100%. Si bien hay tiempo hasta el 6 de septiembre, cuando Christine Lagarde abandone su puesto, para entonces (la asunción sería el 4 de octubre) ya debería estar “puesto” el candidato a reemplazarla al frente del Fondo Monetario.

Tradicionalmente, la cabeza del organismo le ha tocado a un integrante de la comunidad, mientras la jefatura del Banco Mundial ha sido para un norteamericano. Pero esta vez, ante el retroceso europeo y el avance de los grandes países emergentes, la cosa podría ser diferente (el temor en el viejo continente es que Brasil, China e India podrían encontrar un candidato de consenso, lo que más tarde o más temprano ocurrirá -después de todo, “habemus Papam” Latinoamericano-), lo que está obligando a los europeos a apurar la designación.

Al frente del informal comité de selección está el ministro de finanzas francés, Bruno Le Maire, con su par germano Olaf Scholz como principal referente, quienes están mediando entre los dos grandes bloques geográficos de la comunidad, los países mediterráneos y los bálticos, a la par que tratan de contener a los euroescépticos.

De los cinco contendientes de la semana pasada, afuera quedaron el portugués Mario Centeno, presidente del Eurogrupo, y la ministra de Finanzas española, Nadia Calviño, a quienes Le Maire les bajó el pulgar. Quedan entonces el exministro de Finanzas Holandés, Jerome Dijsselbloem, la búlgara Kristalina Georgieva del Banco Mundial, y Olli Rhen, presidente del Banco Central Finlandés. Si la historia se repite, a una de estas caras, los argentinos deberíamos empezar a acostumbrarnos.

Si bien Dijsselbloem y Rehn -en menor medida- cuentan con el apoyo de los países nórdicos, al no quedar un representante de los del sur Emanuel Macron está impulsando la búlgara como candidata de compromiso. El problema es que las reglas del FMI establecen que el director no debe sobrepasar los 65 años al ser nombrado, por lo que debiera quedar fuera del juego. Le Maire intentó la semana pasada cambiar la regla sin lograr el consenso suficiente, pero no se rinde y sigue buscando algún “camino alternativo”. Si no lo logra, no podemos descartar que aparezca algún nuevo candidato.

Aún quedan poco más de 30 días de discusiones antes de conocer con certeza con quién el nuevo/viejo presidente de Argentina deberá discutir el futuro económico del país. En el ínterin no podemos sino recordar a Martín Fierro y recomendar a los candidatos que ya comiencen a usar su maquinaria de lobby y contactos internacionales por aquello de “hacete amigo del juez…”, que cuanto antes, mejor.

Dionisio Bosch

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