Política

El objetivo es terminar con la verdadera grieta de la ciudad, norte vs. sur

Escuchamos horas y horas de debate sobre la famosa grieta que vive el país, donde de un lado y del otro se atacan sobre quién fue peor, si un modelo populista que condenaba al atraso o un modelo que ajusta y genera un congelamiento de la economía. Si bien lo cierto es que ambos fracasaron, la realidad es que esta situación sirve para tapar los verdaderos temas que preocupan a la gente. La verdadera grieta y de la que no solo no se ocupan sino que trabajan para hacerla cada vez más grande.

Nosotros, en la Ciudad tenemos la grieta más grande, que se da en la división que hace el Gobierno entre norte/sur. Desde hace décadas, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se viene acentuando un proceso de divergencia entre estas dos zonas en materia de indicadores de calidad de vida. Cada vez se vive mejor en el “norte” (comunas 2, 13 y 14 por ejemplo) que en el “sur” (comunas 4, 8, 9 y 10). Esta heterogeneidad estructural se refleja en importantes diferencias de ingresos, pobreza e indigencia, el acceso a un hábitat digno, entendiendo a este como el acceso a la vivienda y a las condiciones en relación al espacio externo, al barrio y la comunidad.

Cabe preguntarse entonces ¿Se amplió la brecha de condiciones de vida en las comunas ubicadas en la zona norte con respecto a las del sur? ¿Cuánto? ¿Cómo ha evolucionado? Hay algunos puntos en este sentido que hay que tener en cuenta.

Primero, los Ingresos Totales Familiares promedios (pesos a valores corrientes) desde el 2008 al 2017 en el norte, fueron en promedio un 67,78% mayores que en la zona sur. Tendencia que se mantiene relativamente igual hasta el día de hoy.

Segundo, esta discrepancia persistente en los ingresos de las familias porteñas se condice con los indicadores de pobreza. La misma se relaciona, por un lado, con los bajos ingresos relativos (no acceder a las Canastas Totales de Consumo de la Ciudad), el desempleo y el empleo precario. Y, por otro lado, se explica por factores estructurales como las condiciones habitacionales y otras necesidades básicas insatisfechas. La zona sur presenta niveles de hogares que no acceden a la canasta básica superiores al promedio de la Ciudad y que duplican o hasta triplican los niveles de las comunas del norte. En 2017 -último dato disponible- tres de cada diez hogares no accedían a la a la canasta básica en el sur (31,59%), mientras que en el norte el nivel era del 11,67%.

Tercero, según las últimas estadísticas oficiales de la Ciudad, en el norte porteño, los hogares en promedio tienen menos de 2 personas por vivienda. En más de la mitad vive una sola persona (51,6%), mientras que aquellos con más de 4 integrantes representan el 3,4% de los hogares. En contraste, en el sur, el promedio es de 3 personas; los de una persona constituyen el 20,7%, mientras que los más numerosos- de 5 y más- representan el 16,6%.

En este sentido, lo más preocupante, es el alto nivel de hacinamiento crítico (más de 3 personas por cuarto) del sur porteño, ya que estos alcanzan al 3,2% de los hogares, con el agravante de que el 19,3% son viviendas de tenencia irregular.

Cuarto, en las comunas 8, 4 y 9 (pertenecientes a la zona sur) se concentran el 64,29% del total de las villas o asentamientos habitacionales transitorios de la Ciudad (42, según el último censo de 2010). Por esto mismo, no es ninguna sorpresa, que haya un mayor porcentaje de viviendas precarias según su calidad de construcción, un 5,1% vs. un 1,85% en el norte.

Con esta información es posible constatar las persistentes diferencias estructurales de la situación de vida de los hogares de la Ciudad de Buenos Aires. Estos datos abren interrogantes sobre la dirección de las políticas habitacionales desarrolladas en los últimos años desde el Gobierno de la Ciudad. Es de suma importancia revertir las desigualdades territoriales norte- sur, atendiendo en las distintas condiciones de vida, como el hábitat y el acceso a servicios públicos.

Es momento de que en la Ciudad hablemos y debatamos los temas de la Ciudad, es hora de que nos pongamos a pensar qué necesitan los porteños para vivir mejor y no estar pensando estrategias para ponerle el hombro al Gobierno nacional, en medidas que terminan afectándonos directamente en nuestra vida cotidiana.

(*)Candidato a legislador, C.A.B.A, Consenso Federal

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