Política

El pedido de la Iglesia a Alberto Fernández sobre la pobreza y la desigualdad

La Conferencia Episcopal Argentina convocó a "un renovado esfuerzo de diálogo" a partir del 10 de diciembre. En ese contexto, la Iglesia consideró que "las mayores hipotecas del país siguen siendo la pobreza, la exclusión y la desigualdad".

De cara al nuevo Gobierno que encabezará Alberto Fernández desde el próximo 10 de diciembre, la Iglesia envió un mensaje el presidente electo en el que convocó a "un renovado esfuerzo de diálogo".

A través de un comunicado, desde la Conferencia Episcopal Argentina también consideró que "las mayores hipotecas del país siguen siendo la pobreza, la exclusión y la desigualdad".

Los dichos de la Iglesia llegaron luego de una asamblea plenaria de obispos que comenzó el lunes y se extenderá hasta el sábado en la casa de retiros El Cenáculo de Pilar y que es presidida por el obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea.

En ese contexto, la Conferencia Episcopal pidió por un "renovado esfuerzo de diálogo sincero" y "superar las distintas formas de violencia", al tiempo que cuestionó "el delito de corrupción" y abogó por "una firme opción ética en los distintos niveles de la vida social".

En el comunicado, los representantes de la Iglesia advirtieron que ante "el inicio de un nuevo período de nuestra democracia, pedimos a Dios que nos ayude para que la senda democrática se traduzca en vida digna, desarrollo integral, trabajo para todos, acceso a la salud y educación de calidad".

Según la Iglesia, "las mayores hipotecas del país siguen siendo la pobreza, la exclusión y la desigualdad", y es por eso que "la Patria requiere de todos un renovado esfuerzo de diálogo sincero y búsqueda de consensos en orden a generar síntesis superadoras". Es por eso que "la grandeza de nuestra dirigencia se manifestará en este intento si sabe incorporar también los esfuerzos y las búsquedas de los más pobres".

Los Obispos advirtieron asimismo que "el delito de la corrupción nos tienta a todos de distintas maneras y no será posible un real fortalecimiento de nuestra democracia, sin una firme opción ética en los distintos niveles de la vida social, sin una real división de los poderes del Estado y una participación cotidiana y generosa de cada argentino".

"Como ciudadanos responsables estamos llamados a formar un pueblo que, más allá de las discrepancias, sostenga referencias estables que conformen un proyecto común. Esto supone un renovado esfuerzo por superar las distintas formas de violencia y por construir la amistad social", agregaron los prelados.

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