Opiniones

El pensamiento mágico y el acuerdo con la Unión Europea

Argentina tiene un largo periodo de estancamiento en su economía. La sensación de frustración permea la sociedad y a los gobernantes. Frente a esta dura realidad la salida parece ser el pensamiento mágico.

En psicología o en la antropología se ha definido el concepto de pensamiento mágico como la forma de pensar o analizar basándose en supuestos erróneos, opiniones no justificadas, generando relaciones de causalidad que se hacen sin pruebas empíricas. Esta forma de razonamiento acompaña a la humanidad desde sus inicios y es particularmente poderoso en los niños en la etapa, entre los 2 y 7 años, en los que el niño no tiene la capacidad de separar realidad de ficción.

¿Qué tiene que ver el pensamiento mágico con el Acuerdo? Argentina tiene un largo periodo de estancamiento en su economía. La sensación de frustración permea la sociedad y a los gobernantes. Frente a esta dura realidad la salida parece ser el pensamiento mágico. Todos escuchamos hablar muchas veces de “refundación”, “reconstrucción nacional“; “Argentina Potencia”; “una nueva etapa”; “ahora sí”, etc.

Ejemplos hay muchos en la historia reciente. Desarrollar el interior llevando la capital del país a Viedma. Se hizo: no.

Más tarde, frente a la incapacidad de frenar la inflación atamos la moneda al dólar suponiendo que eso podía compensar el descontrol fiscal y la falta de competitividad, etc. Cómo terminó: mal.

Luego fue la “política domina a la economía”, léase lo que importa es la voluntad política, la economía se adapta. Cómo terminó: con los precios relativos distorsionados, restricciones varias y todos tratando de dolarizarse, desde el operador de bolsa a la jubilada.

Hoy es el Acuerdo con la UE. “El Presidente logró insertar a la Argentina en el mundo”. La inserción al mundo es la panacea que solucionará todos los problemas de Argentina: un sistema impositivo espantosamente diseñado; un endeudamiento que camina en el borde del default; la incapacidad de generar consensos sobre qué es lo que se quiere para el país; la pobreza del 35% de la población casi con características estructurales, la falta de inversión, la desconfianza en el peso como moneda, etc. etc.

Acordar con la UE no es malo ni bueno per se. Lo bueno o malo son los términos de lo que se acuerda y si se gana o se pierde con los acuerdos. Por lo que no se entiende la falta de información si el Acuerdo es excelente.

Para tratar de darnos una idea de lo acordado podemos escuchar a la embajadora de la UE en Argentina Maio-Coliche la que dice “El beneficio más directo que van a sentir los ciudadanos del Mercosur cuando se implementará el acuerdo es la baja en los precios de los productos importados y una multiplicación de opciones para sus compras”. No quedan dudas de que será cierto pero además de consumidores los habitantes de Mercosur son productores y, sin ingresos no hay consumo.

Si lo tratamos de mirar como productores, Argentina casi no exporta industria a la UE y exporta bastante de productos agropecuarios y algunos agroindustriales. Por qué el comercio tiene esa característica, porque a pesar de que el arancel industrial medio es del 4,1% no somos competitivos.

¿Por qué si es una potencia agropecuaria no exporta más a la UE? Porque hay cupos, aranceles ad valorem, específicos, mixtos, compuestos y asociados a la política agrícola. Sin sumar los 58 mil millones de euros anuales de subsidios a los productores dentro de la Política Agrícola Común. Claramente si no se abren los mercados agropecuarios Argentina no va a poder exportar más. Quizás conviene citar al comisario europeo de Agricultura, Phil Hogan, para ver la visión europea; “para la carne de vacuno, el volumen de importaciones con tarifas preferenciales se incrementará en 99.000 toneladas, lo que supone alrededor del 1,25 % del total del consumo de carne de la UE, y será implementado a lo largo de un período de cinco años”. En azúcar mejorar las condiciones de una cuota ya existente de 180.000 toneladas, que “no estará libre de aranceles sino basada en nuestro consumo medio anual de la UE, de unos 18 millones de toneladas aproximadamente”. Este volumen representa un 1 % de nuestro consumo anual, pero la cota se implementará a lo largo de un período de cinco años.

El secretario de Relaciones Económicas Internacionales de Argentina dijo “todos estamos de acuerdo con que la Argentina tiene que ir hacia una integración al mundo. Tenemos que ir reduciendo los costos en la Argentina, ganando competitividad y reduciendo los impuestos.”

El acuerdo está firmado, mucho acceso parece que no hay, la apertura en los sectores industriales está acordada, existe una alta probabilidad de que los europeos nos desplacen del mercado brasileño, de los costos del ajuste no se habla, mientras tanto vamos haciendo lo que deberíamos haber hecho antes y no hicimos, pero todo va a salir fantástico. Pareciera que la palabra Acuerdo con la UE nos lleva de nuevo a pensar mágicamente.

(*) Exsecretario de Planificación Estratégica del Ministerio de Industria.

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