Opiniones

El primer tema que hay que resolver es financiero

Tiempo de finanzas con la formula Fernández - Fernández. El primer tema que hay que resolver es financiero. Finanzas es una disciplina emancipada de su aparente campo de pertinencia -la economía-, es el tema más trascendente que le espera al próximo Presidente. Dado que lo financiero no tiene ninguna limitación marcada por el mundo real, las finanzas no están sujetas a las leyes económicas. Los departamentos de Economía le han cedido Finanzas a las facultades de Administración, como asuntos en los que se interesan las cuestiones prácticas del dinero.

Me comentaba Guillermo Calvo en New York -con cierta decepción-: Pablo “los modelitos económicos fallan”. Hay que enseñarle a los presidentes de Bancos Centrales, que es necesario que abriguen otros recursos cuando estos fracasan”. Es obvio que hablábamos de adicionar -no de reemplazar- habilidades y velocidades financieras. Yo estuve de acuerdo con Calvo, pero la verdad es que eso no se aprende en una universidad, sino trabajando en el sector privado.

Prat Gay-Caputo, finanzas bochornosas

La destreza financiera es un arma de doble filo, ejecutada en forma inadecuada por Prat Gay-Caputo, se llevó puesta la tecnocracia de Sturzenegger. Luego la restricción del crédito externo los dejó sin recursos y desembocó en un regreso acelerado al FMI.

Si le toca a Nielsen asesorar -no ejecutar-, tiene experiencia en este ciclo recursivo, repetitivo y auto referencial. ¿Por qué no puede ejecutar Nielsen? –Porque en lugar de llevar la solapa levantada y una gorra para que no lo reconozcan los tenedores de bonos, tendría que llevar un casco de acero. Su nombre generó consultas e inquietudes. Nadie sabe mejor que Nielsen, que un funcionario que obtuvo 65% de quita no puede regresar. Luego del éxito -para nosotros-, los bancos lo convierten en sepulturero de acreedores.

Periodizando, los años de Macri

2016: La revolución de la alegría, bicicleta LEBAC-dólar, lluvia de préstamos dólar clamo, grandiosas ganancias de los tenedores de LEBAC, violenta caída del PBI.

2017: Rebote técnico, bicicleta LEBAC-dólar, déficits gemelos disparados, fiesta pro elecciones de medio término, acumulación de endeudamiento externo e interno.

Primer semestre 2018: Se acaba la fiesta, los invitados más cultivados financieramente huyen con el diferencial de dólares de LEBAC. Uno los montajes financieros más excesivos que se pueda recordar -por volumen y velocidad- de la historia de los mercados internacionales. Colapso cambiario.

Segundo semestre de 2018: Desmoronamiento de Macri y advenimiento de la tecnocracia. Bicicleta LEBAC/LELIQ-dólar. Recesión con inflación.

Resultado del síndrome del presidente ausente, primero delegándole las finanzas a Prat Gay-Caputo (a quienes debió despedir), convergiendo al final con la conducción económica y política de Lagarde y Donald Trump.

Está claro que la escasez de ejecutivos académicos transdisciplinarios y la abundancia de “idóneos” (Quintana-Lopetegui-Aranguren-Cabrera-Etchebehere-Dietrich) y especialistas (Sturzenegger, Sandleris, Prat Gay, Caputo) marcan un final de época. La época de los economistas políticos que hacen agua en lo financiero, y los economistas neo-clásicos tecnocráticos que le otorgan poca relevancia a los asuntos institucionales y políticos.

Al principio el Gobierno sobreactuó los supuestos éxitos de la salida del cepo y el acuerdo con los fondos buitres, con Duran Barba. Es obvio que en 2018 subestimó el impacto social negativo del cambio de rumbo. En consecuencia, las imprudentes finanzas, que no es lo mismo que las provechosas finanzas, generaron un diagnóstico falso, y un sistema “prueba y error”, causando siempre error. La administración Macri desmanteló el mejor legado: “el desendeudamiento”. En cuatro trimestres los desequilibrios gemelos llegaron a superar el 11% del PBI. En el primer trimestre de 2018 el riesgo país se amplificó, y se detuvo el financiamiento.

Frente a la incisión del crédito, la amenaza sobre el tipo de cambio y las reservas -con estanflación- el Gobierno estaba a punto de pasar desde el desendeudamiento al default en solo 30 meses. Ningún país serio pide ayuda al FMI. Volvimos a caer en la tecnocracia del FMI. Caracterizados por creer que la racionalidad económica debe reemplazar a la política de negociaciones. Para el economista promedio -sin otra formación-; el Estado es un mero implementador de políticas públicas.

Pese a la magnitud del auxilio del FMI, no funcionó. No bajó el riesgo país, tampoco volvimos a los mercados y se acrecentaron las dudas sobre el programa 2019. Entre la suerte y las ingenuidades presidenciales, pensó que podría incumplir las metas acordadas con el FMI y la verdad es que acertó, pero no sin consecuencias; el riesgo país escaló, el tipo de cambio avanzó, y las tasas volaron. La inflación se desbocó, alcanzando en septiembre 6.5%, con tasa testigo de 70%. Frente a la emergencia de octubre, se recurrió al plan FMI (II) y se puso en marcha un procedimiento estricto para eliminar el espectro de default 2019. En la jerga financiera, solo había que despeinar el bucle dólar-precios aprovechando el apoyo del FMI. Pero no encestaron.

Nunca antes se había visto un compromiso semejante del FMI con un gobierno argentino. Se extendió el préstamo a u$s 57 mil millones y se aceleraron los desembolsos hasta u$s 40 mil millones. El Gobierno imbricó déficit fiscal primario “cero” en 2019, superávit de 1% del PBI en 2020 y política monetaria “emisión cero” hasta junio de 2019, con un mínimo de Reservas Internacionales Netas y libre flotación cambiaria. Sin embargo, otra vez no alcanzó, el FMI le cedió paso a un sistema de bandas cambiarias, increíblemente otra ayuda para auxiliar una crisis que lucía explosiva. La idea era: a) bajar el riesgo país por eliminación del riesgo de default 2019, b) las altas tasas de interés y un tipo de cambio real alto, aplacaría la demanda de dólares. Pero no. Tampoco aconteció. Pérdida de credibilidad del BCRA, que ya hizo 5 cambios de política en menos de 7 meses.

Según la bibliografía obligatoria hegemónica, la escasez de pesos, tasas de interés positivas, y tipo de cambio estable, contribuyen a la desaceleración de la tasa de inflación, y detención de las expectativas inflacionarias. Pero el riesgo país volvió a subir. Regresó la demanda de dólares, y cayó la oferta. El tipo de cambio remontó, el Gobierno se espantó y aumentó irasciblemente la contracción monetaria. La inflación se aceleró superando 8% en el último bimestre (marzo-abril). La actividad se derrumbó en los últimos trimestres de 2018 a un ritmo anualizado de 8.5%, y volvió a desplomarse en marzo y abril. La huida de inversores, el rebote del riesgo país y la disparada del dólar previa y posterior no pueden atribuirse a la formula Fernández - Fernández.

Frente a la aceleración de la inflación y el desmoronamiento de la actividad, el Gobierno anunció controles de precios. El BCRA informó que podrá vender dólares, si el tipo de cambio taladra $51.45. En pocas semanas, Argentina pasó de flotación cambiaria a tipo de cambio semi fijo. Los efectos de un BCRA que vende dólares, una base monetaria que se derrumbará en torno a 50% en términos reales, da como resultado destrucción del crédito bancario y una recesión extravagante.

Con un sinfín de bombas caseras, no se consigue restablecer la confianza. Aumenta el descontento social, crece el recuerdo de 12 años diferentes, en términos de calidad de vida de la ciudadanía. Sorprende las capacidades de la administración y el FMI para generar nerviosismo. El programa FMI (II) resultó otro fracaso, lo que alimenta la preocupación de los ejecutivos que ven debilitarse a sus empresas con pérdidas de magnitud y caída de capitalización en términos de dólar.

*Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, Profesor del MBA UADE Business School. CEO de www.hacer.com.ar , www.pablo.tigani.com autor de 6 libros, mas de 900 papers y artículos.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario