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El régimen de Teherán prepara ya a sus seguidores para un escenario de guerra con EE.UU.

El conflicto planteado por Donald Trump le sirve al clero local para reforzar su poder. Reverdece la valoración de los mártires caídos en combate.

Teherán - En una calle de Teherán, una multitud corea las habituales consignas contra Estados Unidos, “enemigo” número uno de Irán. Para estos fieles de la República Islámica, su país está dispuesto a enfrentarse a Washington, si continúa la retórica guerrera.

“Hoy, el mensaje sale de Teherán para todo el mundo es que el pueblo iraní, como siempre, está preparado” afirma desafiante Mohamad, que ha venido a honrar en el centro de la capital a “150 mártires” que cayeron en la guerra Irán-Irak y en Siria.

“Sin ninguna duda, nuestra fuerza es tal que nadie osará entrar en conflicto con ella, nadie osará atacarnos” asegura este hombre de unos 40 años, que reacciona así a las recientes declaraciones marciales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La vieja crisis que desde hace 40 años enfrenta a Irán y Estados Unidos ha ganado enteros de tensión, en un contexto de escalada militar en la región del Golfo, y más particularmente desde que Teherán abatiera un dron norteamericano, el 20 de junio.

En estas circunstancias, Trump aludió a la eventualidad de una guerra “corta” contra Irán, por parte de Estados Unidos “en posición de fuerza”. El presidente estadounidense excluyó, no obstante, la intervención de “tropas terrestres”.

En el comienzo de un fin de semana largo, la muchedumbre reunida en la avenida Enghelab (“Revolución” en persa) grita las habituales consignas: “¡Muerte a Estados Unidos!”, “¡Abajo Israel!”

Hombres y mujeres en chador oscuro llevan gladiolos blancos, rojos o rosas, así como retratos del guía supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí.

“Cada vez que un iraní siente que su patria, su familia o su honor está amenazado, se pone a la escucha del guía, y está dispuesto a intervenir con fuerza y rigor”, asegura Hamid, profesor jubilado.

La muchedumbre se congregó desde las 09.30, bajo un sol abrasador, ante la Universidad de Teherán y en torno a las carpas móviles instaladas para exponer los ataúdes de los “leales compañeros” muertos por Irán.

Aunque no dio cifras exactas, la televisión de Estado iraní habló de una “inmensa muchedumbre”.

Aunque la guerra Irán-Irak (1980-1988) acabó hace ya más de 30 años, Irán organiza regularmente funerales de soldados cuyos restos son restituidos por Irak, o han sido descubiertos en las zonas de combate, librados esencialmente en territorio iraní.

Según la prensa iraní, los ataúdes expuestos contienen los restos de 148 soldados caídos durante la guerra Iran-Irak, de los que 35 solamente fueron identificados, así como de dos “defensores de los lugares santos”, tal como son llamados los “voluntarios” que fueron a combatir a Siria, donde Irán apoya militarmente al presidente Bashar Al Asad.

Ebrahim Raisi, jefe de la Autoridad Judicial, aludió ante la muchedumbre a la “sangre de los mártires”, que “irrigó el gran árbol fecundo de la Revolución islámica”.

Refiriéndose al incidente del dron estadounidense -abatido según Teherán tras violar el espacio aéreo iraní, lo que niega Washington-, Raisi afirmó: “La bendita mano que atacó el dron norteamericano ha confirmado que para resistir ante el enemigo, la República Islámica no tuvo ninguna duda”.

“La República Islámica reconoce a Estados Unidos como el enemigo principal, junto al régimen sionista (Israel), y con toda su fortaleza, es capaz de inducirlos al arrepentimiento” agrega Raissi antes de que la comitiva se dirija en dirección de “Meraj al-Shohada” (“Ascensión de los mártires”), un lugar de conmemoración del centro de la capital.

Agencia AFP

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